sábado, 30 de junio de 2018

Santa Rosa de Cabal : pinceladas históricas.



 

Proceso poblacional. El 13 de octubre de 1844, ante un grupo de colonos antioqueños venidos de Salamina, encabezados por Fermín López, Gregorio Londoño, José Antonio Pino y otros, se dio lectura al decreto del Presidente Pedro Alcántara Herrán que autorizaba “la fundación de un sitio llamado Cabal, ubicado en la Provincia del Cauca, cantón de Cartago, República de la Nueva Granada”. A la nueva población se le concedieron inicialmente 12.000 fanegadas de tierras baldías en inmediaciones del río San Eugenio; cada familia tendría derecho a tener hasta sesenta fanegadas de acuerdo con el número de sus miembros como posesiones de campo, aparte de los predios asignados en el área destinada para población.
 La ubicación de Cabal era estratégica e ideal para dinamizar procesos económicos entre el Cauca y Antioquia; por eso, en el acta de fundación se le exige a los pobladores que “la población quede en un punto por donde deba pasar el camino principal que ha de poner en comunicación directa los cantones de Salamina y Cartago”, es decir servir de nexo integrador entre Antioquia y el Cauca, entonces separados por la agreste naturaleza y fuertes diferencias ideológicas.  Además, ratificando su privilegiada posición para impulsar significativos procesos económicos, fue el distrito que más tierras recibió por parte del Estado en el siglo XIX; pues  su territorio se ensanchó con otras concesiones de baldíos cedidos en 1849 y 1863.

 
Valores familiares.



Solidaridad y procesos comunitarios.La nueva población surgió bajo los valores inherentes al trabajo comunitario: una vez asignados los predios por los agrimensores designados por la comunidad, entre ellos el primer sacerdote José Ramón Durán de Cázares, era necesario construir colectiva y gratuitamente, los bienes de uso público como iglesia, escuela, cementerio y caminos para ir uniendo las diferentes fracciones con la cabecera de la aldea. Muy pronto, en 1852, con el nombre de Santa Rosa de Cabal, adquirió el estatus de Distrito con autonomía administrativa y regida ya por un alcalde y un concejo de tres miembros. Ya en 1858 se había construido el camino exigido por el decreto del  Presidente Herrán, conocido con el nombre del Camino del Privilegio, con la colaboración de  Villamaría y el empresario Félix de la Abadía, obra trascendental que unió a Antioquia con el Cauca,  desencadenado el flujo comercial entre las dos fracciones de la patria , ya convertidas en Estados, y consolidando las bases para el surgimiento de una cultura excepcional y solidaria que propiciaría después, con la inserción del café en la economía mundial, un interesante orden social reconocido por el mundo a través de la UNESCO, como Patrimonio de la Humanidad.

Educación : una prioridad desde la fundación.




La Comunidad Vicentina y su apostolado en pro de la educación.



Educación. La educación fue siempre un objetivo prioritario de los primeros pobladores; inicialmente, se pagaba al maestro con aportes o “mandas” voluntarias aportadas por los habitantes, luego, aprovechando el trabajo comunitario, se construyó sobre el río Otún en 1852 un puente de “madera fina labrada” con techo de paja y como impuesto de pontazgo se cobraba una tarifa por el paso de transeúntes, mercancías y semovientes. Esta renta tuvo una destinación especial: el pago del maestro escolar y la construcción de la primera escuela. Entonces, sólo el preceptor, como se llamaba al educador, ganaba sueldo; los otros funcionarios como el alcalde e incluso el juez parroquial carecían de remuneración, su servicio era “a título oneroso y de obligatorio cumplimiento” y además, cada ciudadano cumplía el papel de policía determinados días a la semana a título gratuito.
 La semilla de la educación  floreció años después, cuando Santa Rosa tenía todas las modalidades educativas y era considerada centro educativo de primer orden evidenciado, en nuestra época de estudiante, al final del año escolar, cuando cientos de educandos se concentraban por las noches en la plaza de Bolívar recorriendo su periferia repasando y discutiendo los temas y materias objeto de los rigurosos exámenes de entonces.



El comercio, 1948.




Esencia de una técnica constructiva ya vías de extinción.




Plaza de Bolívar  de los punto de encuentro de  los santarrosanos de ayer y hoy.



Economía.El maíz fue el producto agrícola más importante, durante los albores de la fundación; se empleaba para la alimentación y su excedente servía para propiciar una significativa producción pecuaria de cerdos y gallinas que explican la vigencia hoy de estos renglones productivos con la próspera industria del chorizo y el calificativo de hueveros, endilgado por los habitantes de ciudades aledañas  cuando el nutritivo alimento, donado por los vecinos para realizar obras de caridad o escuelas, era llevado para ser comercializado en otros lares como Pereira.
 El café comienza a tener relevancia a finales del siglo XIX y en 1905 la agricultura era la principal fuente de ingresos; para diversificar las fuentes rentísticas y el fomento del empleo se trajo un detenido de la cárcel de Popayán, experto en telares quien se encargó de difundir esta modalidad artesanal que hoy es una de las actividades más representativas de la ciudad. Por esta época también se obtuvieron copas y entrecopas para enseñar la fabricación de sombreros. Ya en 1911, el municipio tenía una próspera industria de sombreros de paja exportados a los mercados de Nueva York y Alemania; en este mismo año  aparece en el presupuesto de rentas el impuesto a las despergaminadoras de café, iniciando el auge que tendrían en Santa Rosa las trilladoras con su trascendental aporte al empleo iniciando con fuerza la cultura cafetera en nuestro medio complementado con el fomento de la ganadería por los sacerdotes de la Escuela Apostólica, quienes trajeron el pasto micay y convencieron a las familias notables para adquirir vacas que eran ordeñadas en el interior de los solares o en las mismas calles.
 Otras actividades productivas marcaron el emprendimiento de la clase dirigente de entonces: fábricas de cerveza, velas, jabones, café (Reysol y herradura) y cuando en 1930, la caída de la bolsa en New York dejó sin empleo a muchos santarrosanos, se optó por iniciar la construcción de la plaza de mercado con el fin de ocupar la mano de obra cesante.

 
 
 





Parque Alejandro Arango.






Los sueños y los ideales de ayer que moldearon en su momento los valores de un pueblo.




Cultura. Como todo pueblo nacido en el seno de la Colonización signado por el trabajo colectivo, las actividades culturales contaban  con la participación general. Los actos más relevantes procedían de “las fiestas y regocijos públicos” y la celebración de las fiestas patrias con vistosos desfiles, concursos literarios, poéticos y otras manifestaciones de las bellas artes. Así, a manera de ejemplo en 1883, se celebró el centenario del nacimiento del Libertador Simón Bolívar con la participación entusiasta de toda la comunidad: la alborada abría los fastos y continuaban a las diez de la mañana con la misa en “la iglesia matriz”; asistían empleados, profesores, alumnos y población en general. A las doce del día se iniciaron los actos literarios donde los niños declamaban, representaban sainetes o leían composiciones alusivas a a la conmemoración. Un jurado evaluaba las presentaciones y seleccionaba a los más destacados para ser premiados en las horas de la noche como cierre de la jornada.
 
 Estos actos cívicos y patrios se repitieron a lo largo del siglo XX aumentando la cohesión social y el fervor cívico cuando se tomaba a los asistentes el juramento a la bandera ya sea por un estudiante destacado o el alcalde de la ciudad: “ juráis por Dios, fidelidad a mi bandera y a mi Patria, Colombia, la cual es símbolo de una nación soberana e indivisible regida por principios de libertad, orden y justicia para todos? ¡Sí juro¡ respondía la multitud con un fervoroso clamor salido de lo más profundo del alma, finalizando, quien tomaba el juramento con estas significativas palabras; “ si así lo hicieras, que Dios y la Patria os lo premien o si no; que El o Ella os lo demanden,






Significativos desfiles que integraban a la comunidad .






El líder inmolado Jorge Eliécer Gaitán tuvo la oportunidad de visitar a Santa Rosa en 1940 y siempre recordó a Santa Rosa por sus desfiles ricos en significado, belleza y participación comunitaria.





1940. Doctor Jorge Eliécer Gaitán, Ministro de Educación en Santa Rosa.


Conclusión: el itinerario histórico de la ciudad transcurrió con luces y sombras: su territorio fue mutilado para  dar origen a otras entidades territoriales como Chinchiná, Villamaría, Segovia, hoy Marsella y por último Dosquebradas, que usufructuó las empresas e industrias que la clase dirigente de entonces había propiciado para fomentar el empleo y el dinamismo económico, quedando la localidad convertida en una ciudad dormitorio, dependiendo del turismo y actividades que recientemente han tenido una marcada relevancia, marcando un punto de inflexión, como los procesos del café y el chorizo que se proyectan con muchas posibilidades de obtener el sello de denominación de origen.

 Estos hechos históricos moldearon el alma de nuestro pueblo y marcaron la esencia de una época; queda por documentar en el presente escrito muchos eventos que nos permitirían interpretar la realidad actual de Santa Rosa y el futuro que se avizora. Ojalá la vida nos dé la oportunidad de hacerlo.     

 

jueves, 21 de junio de 2018

La política en Santa Rosa de Cabal.




“La historia del país: el mismo infierno con diferentes diablos.”

“La violencia ha sido la partera de la historia”, dijo Marx; esta frase refleja la cruel realidad del país, cuando observamos que en el siglo XIX estallaba una revolución cada diez años y además de los devastadores efectos sobre la economía, por lo general las fuerzas vencedoras imponían una nueva Constitución, legitimada simbólicamente con algún remedo de asambleas populares y de facto nombraban presidente. Así ocurrió en 1843, 1863, 1886. Posteriormente, cuando la “estabilidad política” se logró, después de la guerra de los Mil Días, que consolidó la Constitución Centralista de Núñez y convirtió al Primer mandatario en un César Presidencial con poder omnímodo de controlar las ramas del poder público, aún la judicial, a través del artículo 121 que consagraba el  “ Estado de Sitio”. Apuntalados sobre esta estructura legal, Los Estatutos de Seguridad, con sus tribunales militares juzgando civiles, y “Las Altas normas de policía”, se convertían en patente de corso para que las fuerzas gubernamentales “impusieran la ley y el orden”, en detrimento de los derechos ciudadanos. Sin embargo, la “verdad oficial  y sus voceros, los medios de comunicación, seguían alimentando el sofisma de llamar a Colombia como “la democracia más antigua de América.”


Durante el siglo XIX, en los frecuentes  períodos de conflicto, los partidos políticos se alternaban en la condición de víctimas y victimarios, verdugos o mártires;  los Héroes de la Patria se bajaban de sus pedestales para proteger sus intereses o consolidar sus doctrinas políticas  y aplicando el principio del fin justifica los medios, no vacilaban en  arrasar con saña los obras que los ciudadanos habían construido colectivamente, en los breves interludios de paz. Estos sucesos, originados en los centros de poder político y económico,  marcaron también el destino de nuestros pueblos, aldeas que apenas encontraban su norte orientado a conseguir “la felicidad” y el progreso, veían truncadas sus aspiraciones cuando los enfrentamientos políticos desataban el torbellino de pasiones.





El fervor partidista .




Un breve recuento, en Santa Rosa de Cabal, reafirma la premisa expuesta:

Tomás Cipriano de Mosquera llegó a la presidencia de La Nueva Granada en calidad de conservador; En 1859, ya incorporado a las toldas del liberalismo,  desempeñaba la primera magistratura del Estado del Cauca, su pragmatismo, consolidado desde la guerra de independencia donde participó siendo casi un adolescente, ya concebía la inevitable contienda contra el gobierno Central, representado por  conservador Mariano Ospina Rodríguez, incidió para degradar a Santa Rosa a la condición de aldea, dependiendo del distrito de Chinchiná con la Aldea de María como cabecera, percibiendo el poco apoyo a sus intereses pues la población de Santa Rosa aún tenía fuertes vínculos afectivos con Antioquia, acérrimo rival del Cauca. Con tales antecedentes, no fue extraño las exacciones que  padeció la población cuando los ejércitos del “demente exquisito”, pasaron en 1860, rumbo a Manizales: se  confiscaron  cosechas, caballos, ganados, alimentos y se  impusieron empréstitos forzosos  “so pena de ser declarados enemigos del Estado del Cauca y juzgados como tales”  con la obligación de ser cancelados perentoriamente. Además, en su retirada a tierras caucanas, después del combate  de la Esponsión, el puente sobre el río Otún, construido desde 1852, después de muchas dificultades para subvencionar a través de un peaje la educación de la aldea, fue destruido. Lo mismo ocurrió en 1876, cuando las fuerzas del régimen radical, emplearon como cuartel las instalaciones de la escuela, dejando al partir una estela de destrucción con bancas y útiles convertidos en leña o esparcidos por el entorno. 

Terminada la guerra los niños quedaron sin estudio durante mucho tiempo porque era necesario priorizar la lenta reconstrucción de las obras destruidas debido a la situación de penuria fiscal. Durante muchos años el distrito de Santa Rosa, reclamó las pertinentes indemnizaciones, pero aunque hubo reconocimiento de las mismas a través de actos administrativos, todo se quedó en letra muerta.


En 1872, la división Iglesia y el Estado radical se manifestó en la incipiente aldea, cuando un grupo de comerciantes fue baleado por orden del alcalde Avelino Osorio, en la plaza principal, por seguir las instrucciones del cura José Ramón Durán de Cázares. El sacerdote en contra de lo exigido por el alcalde, pedía que el mercado semanal se hiciera el sábado. Dos muertos y varios heridos dejó el incidente y la salida definitiva del clérigo quien murió en Cartago. El luctuoso hecho ponía el punto final a unas tensas relaciones entre el poder civil y el clero, iniciadas en la ciudad en 1863, con la aplicación de la ley de cultos cuando fue expulsado el presbítero por no subordinar su ministerio a las condiciones exigidas por la Constitución Federal de 1863. La aldea, seguía sufriendo las consecuencias de no apoyar incondicionalmente al régimen radical de los gólgotas.

Pero la anhelada paz seguía siendo esquiva, vientos de guerra empezaban a sembrar inquietudes y despertar el temor de los habitantes de la localidad pues crecían los rumores sobre reclutamientos en Manizales y Neira de personas destinadas a engrosar la lista de los radicales, enemigos del gobierno que gradualmente iba pasando a manos del conservatismo y una coalición con el liberalismo,  anunciando un nuevo conflicto. Las tensiones políticas se acentuaron cuando las funestas expectativas se materializaron en enfrentamientos aislados entre ciudadanos con diferentes posturas ideológicas. El 1º de octubre de 1883, dos fervientes radicales coreaban vivas a sus fracciones políticas con las expresiones: “ Viva el partido radical, nosotros somos radicales, abajo los godos”. El reto fue respondido por otros ciudadanos con apasionadas arengas constituidas en el detonante que encendió la trifulca. El balance final de la escaramuza fue la mano amputada de uno de los manifestantesy el recrudecimiento de las tensiones, pues el orden público seguía deteriorándose con desordenes causados “por quienes a altas horas de la noche entran a las pulperías donde se embriagan con aguardiente y salen a la calle a escandalizar y tratar mal a personas honradas”, decía el alcalde en una comunicación, solicitando autorización para ordenar el cierra de los expendios de licor a partir de las nueve de la noche.

 La guerra se desató de nuevo, esta vez, el gobierno estaba en manos de Rafael Núñez, quien inicialmente fue liberal y ahora como conservador se enfrentaba a sus antiguos correligionarios, por eso, ahora  fueron los liberales radicales, quienes en Santa Rosa debían firmar documentos comprometiéndose a no denigrar del gobierno, so pena de cancelar una multa. Un fiador debía avalar la fianza. El drama de la población y la escasez de alimentos, hizo que se alimentaran con el obambo, un tubérculo, hoy desaparecido, que mitigó la penuria; pero,  aunque "el pueblo es muy pobre, decía el alcalde,  y no hay que quitarle nada a nadie , hay una fuerza de 50 hombres sin como mantenerlos"; por eso, se exigían  exacciones, onerosos gravámenes e impuestos a los considerados enemigos primero; segundo a los indiferentes que "a nadie sirven" y en último grado a los llamados amigos, pero que no han prestado servicio alguno al gobierno”.

Algunos años  de paz vivieron los santarrosanos hasta que se desató la sangrienta Guerra de los Mil Días. El enfrentamiento dejó siniestras huellas en el alma de todos los habitantes de la ciudad. Los liberales que no siguieron a sus partidarios al campo de batalla, aparte de las onerosas contribuciones de guerra eran obligados a permanecer confinados en sus casas y si violaban el arresto domiciliario eran encarcelados. Quienes no podían pagar su contribución de guerra iban al cepo y los que quedaban en la inopia por las exacciones, eran obligados a entregar humildes elementos del ajuar doméstico. El último clavo de este ataúd de desgracias para los opositores se colocó en el mes de diciembre de 1901, cuando fue asesinado uno de los jefes del liberalismo don Eusebio ángel y herido su hermano.


El 10 de abril de 1902, el Medio Batallón Santa Rosa al mando de Jesús María Villegas, fue sorprendido en las horas de la madrugada en Armenia y muertos a machete más de veinte santarrosanos, hecho que causó un fuerte impacto en la población; hubo luto y tristeza. El lúgubre semblante de la población terminó cuando el 6 junio de 1902 a instancias del gobierno nacional y el alcalde Juan Clímaco López, se consagró el país al Sagrado Corazón de Jesús y la ciudad asumió la significativa celebración como un ritual de exorcismo reparador, iluminando con velas las fachadas de las viviendas la noche previa a la ceremonia y engalanando el templo con vistosos ornamentos sagrados y coloridos arreglos florales. 

Uno de los directorios de la ciudad de ayer.


En las dos primeras décadas del siglo XX,  Martiniano Trujillo, quien años después sería el bisabuelo del hoy expresidente César Gaviria, con un grupo de sus diecisiete hijos tuvo una profunda influencia en la ciudad, alternándose la alcaldía, y el concejo durante el período referido. La década comprendida entre 1920 y 1930, fue de profunda agitación política especialmente en sus postrimerías, Pedro Luis Giménez, líder del conservatismo se enfrentó con un sector de su partido y parte del clero; además, el liberalismo, unido con el partido comunista y el socialismo crecía en adeptos y se preparaba para asumir el poder. Fue un período tenso, donde los oradores con sus “discursos líricos políticos”, prendían la plaza y luego se marchaban dejando a una población dividida por los odios partidistas, marcando el fin definitivo de las pocas relaciones de confianza consolidadas en las jornadas del trabajo colectivo de los primeros lustros de la población. María Cano, en 1927, desde los vagones del tren que la conducía a Pereira, se dirigió a la clase obrera de la ciudad y al partir, el juez civil del circuito la acompañó hasta Pereira. Restrepo, quien era el juez de espíritu libertario y rebelde, había tenido agrios enfrentamientos con el alcalde cuando en una visita a las instalaciones de la cárcel se encontró entre los haberes de uno de los detenidos , una obra de José María Vargas Vila; el mandatario municipal ordenó decomisar el libro censurado por el régimen, pero el funcionario judicial se opuso decididamente con la expresando "no tenemos que hacerles caso a las prohibiciones de esos sayones", refiriéndose a los curas. La situación se hizo más tensa, cuando el alcalde hizo privar al juez de la libertad y éste, cuando salió de la cárcel, ordenó detener al jefe de policía. El juez, era un activo militante de los partidos de oposición y participaba con arengas y discursos en los mitínis de la clase obrera, no ocultando un intimidante revólver que se negó a entregar cuando fue requerido por la policía aumentando aún más el enrarecido ambiente político. 

Por eso, no fue de extrañar, que al regresar Restrepo de Pereira , encontrara su destitución fulminante en su escritorio.

Pero, finalizando la década del veinte, estalla otro fuerte enfrentamiento entre quien fue el máximo líder del partido conservador, Pedro Luis Giménez y otro sector del conservatismo apoyado con virulencia por un sector del clero, encabezado por el padre Buitrago quienes convirtieron las homilías en el púlpito en virulentos ataque políticos y los concejales sus actos administrativos en cargos contra el clero. Al final de la década Pedro Luis Giménez, perdió sus mayorías y se fue distanciando del conservatismo sin dejar de participar en el proceso administativo cuando su hijo ocupó por el liberalismo la alcaldía de la ciudad. 


Tierna imagen en tiempos turbulentos.


En 1930 pierde el conservatismo el poder y Rafael Olaya Herrera, ordena que sin excepción, en todos los municipios de Colombia, se nombren alcaldes Liberales. En Santa Rosa, la correlación de fuerzas estaba a favor del conservatismo, como lo demuestra la composición del Concejo: de once ediles, nueve eran conservadores. Esto hizo que los alcaldes carecieran de gobernabilidad y catalogaban la administración de la ciudad como una “leonera”, donde un rumor infundado o no, podía encender una hoguera de enfrentamientos. Sin embargo, la guerra con el Perú, atemperó los odios partidistas cuando todas las colectividades con el lema de "paz en el interior y guerra en las fronteras" abocaron unidas y con decisión la reacción contra el dictador Sanchez Cerro del Perú que había ocupado con el objeto de anexarla a su país parte del trapecio amazónico. Los peruanos abandonaron sus proyectos de expansión y el país después de breves períodos de convivencia gracias a ciertas estrategias de recobrar la confianza nombraron canales de comunicación escogiendo el partido liberal un grupo de conservadores y a su vez este partido escogía de las huestes liberales el grupo que abocaría conversaciones y planes para zanjar las diferencias de una manera civilizada.


Sin embargo, la dinámica de la violencia desbordó las tímidas estrategias para restaurar la convivencia social como ocurrió el domingo 16 de abril de  1933, en la ya Plaza de Bolívar cuando una reunión para quemar a “Judas”, el Domingo de Resurrección, terminó con un enfrentamiento entre la oposición conservadora y la fuerza pública, dirigida por el alcalde liberal Emilio Arango V. dejando como saldo dos muertos y varios heridos. Se seguía ahondando, la brecha de odio y polarización política y poco tiempo después otro "chisme" casi genera una asonada cuando se esparció el infundio que desde la sede de la Alcaldía, se había retirado el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús y relegado al cuarto de San Alejo. El alcalde previendo una reacción visceral, por el fervor místico que la población profesaba a histórica imagen entronizada en 1902, mientras la población guardaba riguroso duelo por los soldados muertos en el asalto de Armenia, acudió sin pérdida de tiempo y despojado de cualquier rasgo de altivez u orgullo, al templo para garantizarle al levita que invitaba a todos los habitantes de la ciudad a su despacho con el fin de comprobar personalmente que el rumor propagado era, además de perverso, era infundado. Las procelosas y turbias aguas, volvieron a su nivel.  





Antigua escuela Católica, 
La exclusión de algunos de los profesores conservadores de las escuelas de la ciudad, hizo que con el apoyo del Concejo Municipal se creara la Escuela Católica, sin contar con la anuencia del alcalde de entonces. Cuando el enfrentamiento de los grupos políticos se acentuaba, se nombraban alcaldes traídos de otros pueblos para "ofrecer garantías" a las dos colectividades políticas y no pocas veces a las luchas intestinas y divisiones que tenían los dos partidos. 

Mariano Ospina asume a partir de 1946, la Presidencia. Pocos años más tarde, en Santa Rosa se dividen los conservadores en dos fracciones enemigas acérrimas: Ospinistas y Laureanistas



En 1948, el conservatismo había asumido el control del Estado y después de la muerte del doctor Jorge Eliécer Gaitán, líder liberal que encarnaba la esperanza del pueblo; "Cacharrito", un apasionado seguidor del líder fue ultimado por reivindicar con un ¡viva¡ su gesta: "¡mataron a mi papá,¡ afirman algunos que expreso y el victimario mientras atentaba contra la integridad del humilde comerciante respondió : y el hijo también se murió". Se reactivaba así  la pugna liberal conservadora en todo el país; el gobierno que había sumido el poder por una división del liberalismo mayoría entonces,  en el país, impone a través de grupos respaldados por la fuerza pública, una siniestra represión para conservar el poder , cuya expresión descarnada y cruel la encontramos en la obra “viento seco” que estremece y angustia : otra vez, como en el siglo XIX y en 1933, “la defensa de las instituciones y el orden legitima el abuso de poder. En este doloroso capítulo, aunque si bien es cierto que no hubo las  masacres que nos avergonzaron ante  propios y extraños, en Santa Rosa comienza un proceso de persecución a los ciudadanos de filiación liberal a través de policías llamados aplanchadores, atentados y colocación de “bombas” en sus residencias obligando a abandonar la ciudad prestigiosos y honrados personalidades ; aunque hubo ejemplos de resistencia al fuego que se atizaba por los dirigentes de ambos partidos desde los directorios de la capital, pues desde el corregimiento del Español, en época electoral el jefe del liberalismo salía encabezando la fila de jinetes en sus corceles ondeando la bandera roja y después,  hacía lo propio su hijo, encabezando las huestes conservadoras con sus respectivos pabellones azules y el Sindicato de Pequeños Comerciantes, en una muestra admirable por la tolerancia y el respeto de las ideas de sus integrantes, acogió como enseña una bandera formada por los colores azul y rojo unidos por una franja blanca, toda una lección y demostración de civilización y convivencia en medio del enrarecido ambiente.
 
 
 
 
Homenaje rendido por el Partido Liberal de Santa Rosa al doctor Jorge Eliécer Gaitán, poco después de su asesinato.




El Directorio Liberal de Santa Rosa en el homenaje al líder inmolado.




 

Esta  atmósfera de sectarismo  sólo  vino a desaparecer con la creación del Frente Nacional que si bien tuvo el carácter de excluyente y antidemocrático se le debe reconocer la eliminación de los odios partidistas, cuando las dos colectividades se unieron para elegir Presidente durante diez y seis años y dividiendo los cargos públicos por partidas iguales entre “godos” y “cachiporros”, como despectivamente, se llamaban entre sí , los herederos de los odios ancestrales de los seguidores de Bolívar y Santander.

Campesinos de Guaimaral el día de elecciones.


 


Conservadores de Guaimaral en día de elecciones 1949.





La elección popular de alcaldes, las actividades previas a la constituyente que terminó con la constitución del 91, que comparada con la del 86, ya obsoleta y anacrónica, trajo una nueva era , donde los municipios contaban con recursos del IVA para realizar obras y dinamizar procesos sociales y culturales y su implementación aunque lenta, desarrolló derechos y arropó a buena parte de nuestra población; los primeros alcaldes abocaron su misión con entusiasmo, aunque sin desconocer que el clientelismo político, manifestado en dádivas como el cemento y el ladrillo y en la oferta de los cargos públicos a cambio del apoyo electoral ya iba cobrando fuerza; con el tiempo, el conservatismo desgastado por el ejercicio del poder y algunos problemas judiciales en estos años, fue derrotado por un joven ajeno a los partidos tradicionales a quien conocí agitando ideas en las épocas de las propuestas presentadas por el pueblo para llevarlas a la Constituyente y durante dos períodos estuvo al frente de los destinos de la ciudad marcando con ello un hito histórico que no se puede desconocer; aunque el poder embriaga y  obnubila generando errores de cálculo que se deben replantear porque a pesar de lo que se cree el electorado no traga entero ; esta frase es aplicable a todos los que buscan el apoyo del pueblo para llegar a los cargos de elección popular.


Hoy, todos conocemos la realidad del país: un modelo económico que vende al mejor postor los recursos naturales, empresas electorales donde los varones de la política y el inframundo económico hacen cuantiosas inversiones  para usufructuar y obtener dividendos  a costa de  instituciones sagradas para cualquier democracia como la salud; multinacionales asumiendo la soberanía y …, bueno, para que seguir con la salmodia que repetimos impotentes, todos los días.

 La desesperanza aprendida del pueblo, sabe que en la actual clase política a pesar de sus discursos, no transformará los vicios que carcomen la democracia, pues de acurdo con la sabiduría popular, “los políticos son como los gallinazos: pelean por tripa durante el día y de noche van a dormir al mismo árbol.
            

miércoles, 2 de mayo de 2018

¿La tierra, un planeta en extinción?






Dos variables, una económica y otra demográfica, entre otras, le imprimen a la humanidad una irreversible tendencia autodestructiva. Ambas crecen desmesuradamente, amenazando destruir los recursos naturales y las reservas alimenticias de  la hermosa y deslumbrante “burbuja azul, suspendida por un rayo de sol” que es nuestro planeta, herido por la irracional explotación de sus recursos, en una bárbara conspiración de quienes consideran que el dinero está por encima de los derechos inalienable de los pueblos. 

La tierra, una hermosa burbuja azul suspendida en un rayo de luz en peligro de extinción. (Foto Internet)



El desbordado auge del capital industrial, estimulado por leoninas garantías otorgadas por los Estados a través de tratados de libre de comercio, en beneficio de poderosas empresas nacionales y multinacionales afectando la soberanía y el bienestar de la población con el sofisma del progreso, acelera la destrucción de mares, ríos y bosques. Esta patente de corso para herir la tierra, ha convertido  a los ríos en cloacas, donde además de los deshechos de nuestra “civilización”, se vierten residuos de venenos y sobredosis de cianuro producto de la explotación  minera; se alteran sus cursos, inundando vastas zonas boscosas sacrificando no sólo la vida y el hábitat de las especies nativas, sino también exiliando y desalojando a quienes por generaciones, derivaban su sustento de nuestras arterias fluviales como ocurrió con las represas del Coquimbo e Ituango. 

Todo este coctel tóxico termina en el mar,  contaminando la vida marina y convirtiéndolo en depósito de basura   superando los límites de la imaginación: en algún lugar del mágico piélago, existe una isla de escoria, plástico y deshechos con una extensión de tres veces el territorio de Francia. Grandes explotaciones comerciales de plantas “exóticas “ como eucaliptos y palma africana reemplazan a aquellas especies nativas, fábricas de agua y hogar de una fauna alucinante que nunca valoramos y poco nos importó; mientras tanto, los gases invernadero producto de la descontrolada actividad industrial propician el cambio climático, alteran la atmósfera y cubren el cielo con una inquietante nube de hollín, generando las múltiples patologías que el sistema se niega a aceptar y tratar si tenemos en cuenta la crisis de la salud el país. 


Laguna de San Juan o Don Matías en Santa Rosa de Cabal. Páramos y bosques , verdaderas fábricas de agua, están amenazados ,


Tal vez, dirán algunos, es una visión catastrófica de un espíritu pesimista y plañidero; pero aplicando las lecciones de la historia, sabemos cómo las empresas, corporaciones y magnates que privilegiaron su riqueza sobre la dignidad humana han dulcificado la realidad con grandes inversiones en relaciones públicas, propaganda y no pocas veces en hábiles y poderosos abogados que defienden la tajada del león. No puedo omitir, al escribir estas reflexiones, a CLAIR  CAMERON  PATTERSON, quien durante más de veinte años denunció los mortales efectos del plomo  como agente cancerígeno y nocivo para la salud humana; elemento usado entonces en tuberías para distribución de agua, aditivo en la gasolina, pinturas y muchos más productos de uso masivo. Las empresas automovilísticas, petroleras y quienes se lucraban del referido metal pesado,  acorralaron a Patterson con persecuciones laborales y demandas judiciales respaldadas por “prestigiosos científicos” a sueldo que desprestigiaban ante la opinión pública al valeroso y honesto geólogo. Su sabiduría y valor civil triunfaron al final, cuando el gobierno de Estados Unidos legisló limitando el uso del plomo, reduciendo sus trágicos efectos en el medio ambiente y la cadena alimenticia. 

Se salvaron miles de vidas, pero la  humanidad poco valoró esta lucha de la ciencia contra el poder económico mundial: Patterson, quien además determinó la edad de la tierra, nunca obtuvo el reconocimiento por sus logros científicos y su nombre está casi excluido de los textos de geología, aunque poco nos sorprende, si consideramos que influyentes representantes del poder político y empresarial del mundo niegan el calentamiento global




Árboles nativos, Alto del Chuzo.... todavía sobrevivirán a la acción depredadora del ser hmano?






Clair Cameron Patterson, valioso científico que determinó la edad de la tierra y durante más de veinte años, denunció los letales efectos sobre la salud humana del plomo usado como aditivo en la gasolina .


La variable demográfica expuesta también como causa eficiente para la agonía de la tierra es un hecho notorio, pues mientras la población y el capital industrial tienden a crecer sin límites, nuestro mundo es finito y sobreexplotado y si el hombre, como El Quijote, no recupera la razón antes de morirse, no está muy lejano el fin de nuestra civilización. ¿Soluciones? Existen, mientras haya conciencia y voluntad política; por lo pronto, clamamos por reivindicar el aire, los bosques, el agua, el suelo, como patrimonio de los pueblos y no como botín pirata de quienes son tan pobres, tan pobres, que no tienen sino dinero.           

lunes, 18 de diciembre de 2017

La navidad .

Es indudable que diciembre que diciembre es el mes más excepcional del año. En efecto, un decorado especial de luces multicolores, festones y villancicos predisponen a la población para conmemorar , según la tradición católica, el nacimiento de Cristo bajo una atmósfera singular que deja una pincelada de colo exorcizando los grises tonos de la cotidianidad inherentes a un descafeinado año dedicado al trabajo. Hasta la naturaleza contribuye a ello, o al menos así era cuando el calentamiento global no había afectado los ciclos de verano e invierno, pues las noches de diciembre son tan claras y tachonadas de estrellas que Rafael Pombo las comparaba con la imagen de un rey que abre las puertas de su palacio para permitirle a sus súbditos ver en todo su esplendor la belleza de su trono.

 La escena del nacimiento que proyectaba todo su mensaje de paz. (Foto internet)


En esta época del año, la nostalgia nos obliga a recordar la navidad de antes y al compararla con la de hoy, notamos tan marcadas diferencias que nos sentimos fuera de contexto, aves raras, lobos esteparios atrapados entre dos épocas separadas por fronteras arcifinias. Diciembre era el mes donde la cohesión social, propia de la herencia colectiva y solidaria de nuestra cultura , se manifestaba en toda su plenitud; todo giraba en torno al pesebre y en su diseño y  elaboración se empleaba una verdadera división doméstica del trabajo, coordinada por "ese Dios sin ateos", que era la madre, quien asignaba funciones:obtener en la galería los cajones que estrategicamente ubicados formarían la infraestructura de las significativas escenas del nacimiento; sobre esta base, se desplegaba el papel, previamente pintado de verde con anilina vegetal, perfilándose poco a poco los espacios donde se ubicarían las aldeas, dehesas, hondonadas, cascadas;  el pesebre de entonces carecía de la nieve con la cual asocian ahora la celebración, tampoco los desiertos propios de las escenas bíblicas, resaltando las casitas de cartón desarmables que evocaban nuestras raíces y sobre todo la accidentada topografía propia de las laderas andinas. Previamente, toda la familia se desplegaba en alegre y emotiva comitiva sobre las faldas de las colinas que enmarcan ese plano inclinado donde se asienta la ciudad en busca de musgo, chamizos, troncos añejos, bromelias y cardos para matizar y ornamentar las evocativas imágenes, hecho que hoy confieso, con la esperanza que haya prescrito cualquier proceso administrativo, disciplinario o penal por tal concepto.


..El imperio de la imaginación infantil sentaba sus reales en escenas como las de un jinete cabalgando en un feroz tigre, una locomotora atravesando un indiferente rebaño de ovejas...(foto internet)


Ya no queda rastro alguno del pesebre de ayer, que por ser descomunal se le asignaba un cuarto exclusivo en las casas y en la que el imperio de la imaginación infantil sentaba sus reales en escenas como las de un jineta cabalgando en un feroz tigre, una locomotora atravesando entre un indiferente rebaño de ovejas cuidadas por un pastor manco y con la cabeza remendada y un fantástico paisaje de fondo, formado por torrentosas cascadas de algodón, desprendidas de enormes peñascos de papel encerado culminando su vertiginosa caída en estanques de espejos rotos donde nadaban patos de carey y la  caravana de los tres reyes magos que lucían gigantescos atravesando las pequeñas aldeas.

Todo esto era presidido por la escena del nacimiento proyectando su mensaje de paz sobre el hermoso entorno. Bajo este apacible céfiro se celebraba la Navidad y mientras los adultos preparaban para obsequiar en las novenas exquisitos platos de nuestra cocina criolla, la jauría de muchachos convertidos en verdaderos torbellinos con piernas perseguían a los globos hasta donde tocaran pared, regresando exhaustos exhibiendo como preciados trofeos los restos humeantes del vencido globo, con la ropa hecha jirones y las devastadoras mandíbulas de un feroz mastín impresas para la posteridad en sus adoloridos glúteos.

Durante nueve días los niños se desplazaban por todas las casas del barrio, con sus panderetas hechas con tapas de cerveza aplanadas y engarzadas en un alambre, maracas, pitos y otros instrumentos musicales elaborados artesanalmente cantando villancicos y rezando con fervor la novena de aguinaldos , una novena que ha integrado a la población colombiana durante más de cien años y escrita por , Bertilda Samper Acosta nacida en Bogotá en 1856 e hija del célebre matrimonio formado por una de las grandes escritoras del país, Soledad Acosta y el brillante literato, prestante líder político José María Samper.

Abundaba la natilla, los vecinos sin distinción de clase intercambiaban este plato tradicional y nunca hastiaba ni saturaba porque tenía un ingrediente que le daba un sabor especial: el afecto con que se preparaba y el sincero cariño con que se ofrecía. El licor era controlado pues había que ir sobrios a la misa de gallo.

Los Villancicos, como el pesebre han sobrevivido al paso de los años, tras la Reforma religiosa que distanció a Inglaterra de la Iglesia Católica, los frailes fueron expulsados y la navidad prohibida, pero si con ello se logró borrar el rastro de sus canciones en las cortes , en cambio fue imposible desarraigar del campo las antiguas costumbres navideñas. Los carols, villancicos ingleses, se convirtieron en baladas populares, preservadas "en voz baja" y sus letras escritas a mano en burdas hojas circularon de casa en casa y permitieron guardar los ecos de estas canciones recogidas por el recuerdo amoroso de las gentes del pueblo." Adriana Herrera Téllez , Todo sobre la Navidad.  


Aún se conserva la tradición iniciada hace más de mil doscientos años en la aldea de Greccio, Italia, cuando Francisco de Asís, reuniera a los campesinos del lugar y representara en vivo a la luz de las antorchas la escena del nacimiento. Así el joven de los pies descalzos , que quería suplicar del emperador una ley para que en la Nochebuena  todos cuantos pudieran arrojasen por los caminos trigo y otros granos a fin de que también las avecillas se regocijaran en ese día y que recorrió las aldeas de Italia predicando su júbilo y llamando a hombres, peces y pájaros a entonar un mismo cántico de alabanza al Señor , no sólo dejó una oración `por la paz que ha sobrevivido a todas las guerras del mundo, sino que encontró el modo más sencillo de hacer que en lo sucesivo , al menos una vez cada tanto, los seres humanos nos hiciéramos niños: el pesebre.(Adriana Herrera Téllez , Todo sobre la Navidad) 


Aunque este apacible decorado ha cambiado pues hoy Colombia es un país laico, con libertad de cultos, el pesebre es sintético y ocupa un lugar secundario en la celebración eclipsado por una sociedad de consumo que impone regalos forzados y por momentos se sumerge  en una vorágine etílica y económica, el mundo Católico sigue cantando los villancicos, los mismos que en la época colonial fueron prohibidos por la misma iglesia por ser "bullozos" y contrarios al respeto debido al culto cristiano,  pero siempre "terminó imponiéndose la sentencia, dice Adraiana Herrera T., de que "el que canta, ora dos veces y las gentes continuaron  alabando a Dios con expresiones propias. Y aún no se ha borrado de la memoria colectiva lo que la tradición conoce como el Milagro de Belén, cuando el Rey de Reyes nació en un establo en señal de humildad en rechazo a la desbordada opulencia de quienes como príncipes se pasean "con su corona de hielo bajo el sol" .

Teniendo presente este mensaje prevalecerá la solidaridad y la comprensión con los que sufren y renacerá el espíritu de la navidad de ayer con su mensaje de solidaridad y tal vez así como nos lo cuenta Euclides Jaramillo , volveremos a escuchar el coro de voces infantiles que antes cantaban: "Esta noche es Navidad, noche de andar en pandillas; los unos comiendo rellena, los otros comiendo natilla".

Tomado del libro: Santa Rosa de Cabal, historia, crónicas e imágenes del autor del presente blog, Jaime Fernández Botero.


Esta año, Santa Rosa , también se bañó de luz y de color para continuar la tradición.

          

viernes, 15 de diciembre de 2017

La salud en Colombia: entre lo surrealista y lo macabro





La salud en nuestro país ha oscilado en el rango marcado por lo surrealista y lo macabro. Ya desde los albores de nuestra fundación se creó una junta de salubridad con la doble función de prevenir y combatir enfermedades y ejercer las funciones administrativas de clasificar a los ciudadanos según su capacidad económica, para cumplir con las obligaciones de trabajar en las obras públicas. La lucha de los primeros pobladores contra la viruela, disentería, sarampión, enfermedades respiratorias y otros tipos de patologías fue titánica y llegó a niveles inimaginables en la época actual:




Vacuna contra la viruela aplicada en en el siglo XIX. (Tomado de Internet)


Para combatir la viruela, que dejaba al sobreviviente ciego o desfigurado, era necesario escoger al niño más robusto y sano de la aldea, quien tenía el dudoso honor de ser convertido en conejillo de indias, inoculándole el virus o “pus” de la viruela debidamente atenuado y obtenido de las costras de las reses infectadas con el referido germen. El organismo del rubicundo infante generaba los anticuerpos con los cuales se vacunaban “brazo a brazo” los demás niños y a la población en general. Si la situación se complicaba, era necesario habilitar el matadero municipal como hospital,  con el fin de aprovechar sus precarias instalaciones, ubicadas en las afueras de la aldea para tratar allí a las víctimas del tenebroso flagelo. Cuando esto ocurría, se les permitía a los “matanceros” sacrificar en el campo a las reses para mantener el abastecimiento de carne.



Amputación. (Tomado de internet)


 No había médicos; los accidentes eran frecuentes, en especial los causados por los trapiches que desgarraban y trituraban los miembros de quienes trabajaban en las moliendas y el encargado de cercenar los destrozados brazos era el carpintero municipal, quien tenía licencia escrita expedida por el alcalde para “practicar amputaciones”, complementando no pocas veces su dramática operación, con un pegote de telarañas con propiedades, según las creencias de entonces, de ser un efectivo anticoagulante. Los tratamientos folclóricos, pintorescos y hasta mágicos eran también muy comunes: los orzuelos se curaban untándose babas en ayunas; al niño que se demoraba en hablar le preparaban un afrechero o pinche y más de una vez nos tocó ir a las mangas a conseguir boñiga de vaca para  mezclarla con leche caliente y así con esta amarga pócima curar la buenamoza.



La salud en Colombia. Caricaturista de la Patria  de Manizales.( tomado de Internet)


Hoy en Colombia, en pleno apogeo de la ciencia terapéutica, pasamos de lo surrealista a lo macabro: mientras se lanzan las campanas al vuelo por la obtención de la paz, nuestro gobernante se pasea por el mundo preconizando las bondades de su gestión y los representantes  le embuten a la Constitución “sapos, micos y conejos”, el pueblo es rechazado en clínicas y hospitales cuando requiere atención médica, sufriendo  el paseo de la muerte;  el paciente ve con angustia como le niegan una cita, después de pasar en vela una noche a las puertas de una EPS asaeteado por el dolor y las madres, sienten la impotencia  de ver la vida de sus hijos apagándose en medio de convulsiones y agónicos estertores,  sin atención que atenúe el  drama y la imposibilidad de obtener el suministro de la providencial medicina que  garantice derecho fundamental a la vida. Sin embargo, no toda Colombia se resignó a estar encandilada con el circo o sainete de corrupción, sofisma e insensibilidad montada por la  la dinastía que nos ha gobernado: en Cartagena, un grupo de médicos impactados por las desgarradoras escenas de ver el suplicio de numerosos niños agobiados por enfermedades terminales, después de agotar tutelas e incidentes de desacato, decidieron como desesperado recurso demandar al Estado Colombiano ante La Asociación Interamericana de Derechos Humanos. La cruda evidencia obligó a la referida entidad a exigirle a los gobernantes las medidas mínimas para proteger la vida de los infantes; sin embargo, el drama continúa para un gran sector de la población infantil  del país.



 Nadie se ruborizó por el fallo que desnuda la falacia de nuestro “Estado Social de Derecho”; lo anormal se ha incorporado a nuestra cotidianidad y la desesperanza aprendida invadió al cuerpo social. Nuestro sistema, dice un ciudadano, dominado por “ira e intenso dolor, motivado por grave e injusta provocación”, logró sutilmente la macabra eficiencia que tuvieron los nazis en destruir la vida humana; pero sin emplear sus siniestras cámaras de horror. ¡ no hay derecho¡