lunes, 17 de junio de 2013

Turismo: la Ruta del Agua.

La Francia, El chorro de Don Lolo, Santa Ana, Santa Rita y Colmenas hacen parte de la Ruta del Agua en nuestra ciudad; un paraíso sin explorar donde se conjugan luz, agua y color.

"A Dios se le fue la mano otorgándole tantas bellezas a Santa Rosa", decía un extranjero admirando con asombro nuestro patrimonio natural, que hoy se encuentra amenazado. Sin embargo, no se tiene conciencia del valioso potencial turístico y económico donde el 85.5% corresponde a la zona rural, un  valioso legado ambiental y cultural en vía de degradación.

Por eso, con el fin de redescubrir todas nuestras fortalezas y debilidades en el referido sector, hemos dividido el mapa de la ciudad en varias rutas: la Ruta del Pensamiento Mágico, la del Agua, La del Bosque de Niebla y las Lagunas Encantadas y la del Camino del Privilegio.
   
Iniciamos con el recorido por la Ruta del Agua. El visitante y el amante de la naturaleza la pueden recorrer en varias etapas, pero nuestro afán por compartir con mis lectores el embriagante paisaje, me induce a hacerlo en una sóla jornada; siete horas más o menos.

La jornada se inicia en "la chiva" que tiene como destino a "Potreros", aunque hoy sólo opera los sábados, es posible a precios módicos, contratarla para un grato paseo . En La Francia descendemos del típico vehículo y tomamos el antiguo camino que iba hasta Santa Rita, Las Fuentes y San Esteban; hoy la vía más bien parece una servidumbre, susceptible de ser arborizado con especies nativas para demarcar su trazado, protegerlo de la erosión, ofrecerle un corredor biológico a las aves y fauna silvestre y enriquecerlo paisajísticamente.  
La chiva, rumbo a Potreros. Pintura a la limón de Elkin Saldarriaga y don Juan Ramírez V. 

  En el río Campoalegrito llegamos a un cruce de senderos; cada uno de ellos nos sintoniza con parajes de incomparable belleza: al sur, El Chorro de Don Lolo, al oriente Santa Rita y el río Campoalegre y al norte Colmenas.  Nos internamos en el cañón por donde fluye el río que surte de agua a la ciudad y caminando entre las fauces formadas por dos gigantescas cascadas de roca, nos encontramos con una visión sobrecogedora e imposible de imaginar para quienes la cotidiniadad ha hecho invisible la riqueza natural de Santa Rosa: El Chorro de Don Lolo. Este imponente salto se precipita desde insospechados pináculos, agitando el alma y elevándonos espiritualmente, pero a la vez, empequeñeciéndonos con su magnificencia , dejando de presente la vulnerabihlidad y fragilidad física del ser humano. Su entorno es una verdadera matriz de fuerza, vida y energía. Es un sitio de poder donde todo el vigor de la naturaleza se manifiesta despabilando los sentidos, adormecidos por la rutina y la vulgar cotidianidad, con la visión alucinante del ímpetu y vigor del torrente, el rocío refrescante que levita en el ambiente por el efecto del agua sublimizada al caer de las alturas y el reflejo iridiscente producido por la fusión de luz, agua y roca. La imágen es un laxante para el alma  y nos lleva a estados superiores de conciencia


Chorro de Don Lolo. Tan imponente como el Salto del Ángel..Su entorno es una verdadera matriz de vida y energía que despabila los sentidos con la vision alucinante del ímpetu del torrente, el rocío refrescante que levita en el ambiente por las partículas de agua sublimizadas en las alturas y el reflejo iridiscente producido por la fusión de luz, agua y roca. (foto, profesor Guillermo Giménez) .
 En 1930, el Presbítero Diego María Gómez, primer historiador de Santa Rosa, describía así "el Salto del Campoalegrito": "...el río Campoalegrito, cerca al camino que conduce a "Potreros", precipita sus aguas de una altura de noventa metros aproximadamente, formando una interesante caída que nos recuerda al majestuoso Tequendama, con sus hirvientes aguas al caer en el abismo, y sus blancos copos que se levantan en forma de ligeras nubes, para luego caer en los alrededores, convertidos en tenue lluvia. Por su caudal es el "Salto del Campoalegrito" el más importante del municipio."

Poco hemos valorado los santarrosanos nuestras riquezas ambientales y por eso, hoy las vemos desaparecer, como la arena entre las manos.Se minimiza su grandeza hasta en la forma en que los identificamos:: al espléndido barranquero lo llamamos pájaro bobo; al melodioso ruiseñor, además de ignorar la belleza de sus trinos, le decimos cucarachero y a la imponente cascada, digna de ser comparada con el Salto del Ángel, la llamamos Chorro de Don Lolo. Cosas de nuestra idiosincracia.

Al descender al río Campoalegre aparece una hermosa visión: la vereda de Santa Rita.
 Una vez energizados con la influencia del  seductor sector, desandamos el camino recorrido y cruzamos el Campoalegrito por un incipiente puente de guadua y nos dirigimos a Santa Rita; a cada lado del afluente se ubican los vestigios del antiguo "puente de bestia", dos gigantescos estribos de calicanto que el tiempo y los elementos no han podido destruír. En este punto, si en realidad se piensa dinamizar el turismo, es necesario erigir un puente seguro, ojalá reconstruír el original con techo de teja y "madera fina labrada", circunatancia que no es imposible, cuando se tiene visión y voluntad política, como se demostró con la recuperación del puente de Santa Ana por parte de la actual administración.Continuando la marcha, una leve cuesta nos lleva al lomo de la serranía y una "puerta de golpe" nos franquea el ingreso a otra dimensión: Santa Rita. Bajando por un pintoresco camino bien cuidado, se van perfilando gradualmente las riberas del río Campoalegre con un hermoso puente colgante incorporado al paisaje; sus imágenes son como postales y el acogedor ambiente constituye el sitio ideal para pasar un día placentero a las orillas de las refrescantes aguas del río Campoalegre.

La región tiene un valioso potencial turístico pues el visitante, aparte de disfrutar los "paseos de olla", puede alquilar caballos, desayunar con un muy bien "trancado desayuno", un suculento almuerzo en la finca de don César Chica, pionero y líder del desarrollo de la veredaa,   y recorrer en alegre y refrescante cabalgata,  el curso del Campoalegre hasta el histórico puente de Santa Ana, el último hito cultual de su especie que sobrevive en la Zona Cafetera.

  

Puente colgante de Santa Rita.

Al continuar la ruta hasta la vereda de yarumal siguiendo el curso del río, múltiples imágenes colman de alicientes a nuestra retina. Aves que se resisten a desaparecer a pesar de la deforestación y la invasión de especies no nativas, vuelan en bandadas o intiman con el ganado en armoniosa simbiosis mientras el aire puro acentúa el aroma de majada. Llama mi atención una especie de garzas negras, relativamente nuevas en nuestros campos; se conocen con el nombre de coquitos y son de la familia de los ibis. Es emocionante verlas medrar entre el ganado y cuando remontan el vuelo sus  plumas de azabache se tornan iridiscentes al  reflejar el brillo del sol. Aunque también las he visto por la ruta a Termales, el entorno del río les da un marco verdaderamente sublime. Cuánto durarán en nuetra región, tan poca afecta a la fauna silvestre?

Uno de los aspectos que han ignorado las autoridades y la gente de Santa Rosa es la cultura del río. Nunca se han visibilizado sus atributos , aunque persisten vestigios de su antiguo esplendor representado en los numerosos y variados puentes, hechos con los materiales de la región, moldeados con graciosas formas, prácticos y armonizando con el paisaje y de cuya técnica aún pueden dar fe algunos de los depositarios de esta técnica ancestral. 

Santa Rita y la cultura del río. Puentes prácticos con gráciles formas, armonizando con el paisaje.
Otro bouquet le ofrece la zona al caminante enamorado de la naturaleza y fiel a la herencia de sus ancestros, y es la variedad de casas típicas; en términos generales, el cemento burdo y espúreo en este ambiente puro no ha medrado y encontramos todas las variantes de las técnicas constructivas de la Colonización Antioqueña, desde aquellas humildes viviendas sencillas, erigidas con  el bahareque a la vista o  disimulado con una débil capa de cal,  hasta vistosas viviendas, todas, eso sí, adornadas con novios, margaritas, rosas y una variedad de flores que estallan en míl colores, aromas y formas.   


Humilde casa de bahareque, como las de los fundadores. Su sencillez es dignificada con flores variadas que estallan en múltiples colores, formas y aromas.
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El glosario de este tipo de viviendas ya desapareció de la memoria colectiva: soleras, diagonales, tasajera, cumbrera, rey, envigados, empates en forma de rayo y colepato, etc.Todos los días se destruyen las casas raizales, para nada ha servido la declaratoria del Paisaje Cafetero como Patrimonio de la humanidad. La falta de respeto por la memoria histórica hará que pronto este tipo de morada quede reducida a escombros. ¡ lamentos de poetas, dirán los "pragmáticos"¡ 

  
Una hora más o menos, tardamos en llegar al puente de Santana, que constituye la joya de la corona de la gran variedad de obras de este tipo existentes en la importante y hermosa zona rural que recorrimos.
El Puente de Santa Ana, evoca el primero que se construyó en la región en 1.852, era "de madera fina labrada" con techo de paja, lo erigieron los santarrosanos sobre el río Otún y cobraban un impuesto a los viajeros por cruzarlo (pontazgo); el dinero recaudado se invertía en cancelarle el sueldo al maestro y construir la escuela. Después en el siglo XX, la técnica se conservó, pero el techo se recubrió con teja.
Cuando a los arrieros, los sorprendía la noche enlazando lejanías o la tempestad los amenazaba, apresuraban la marcha porque en el puente de Santana encontraban refugio; allí dormían y una vez seguían su rumbo hacia San Esteban, La Sierra o al Tolima, dejaban los encargos con el nombre del destinatario garabateado burdamente en una hoja de papel.

En 1.915 este tipo de construcción valía $200,°° y así como las casas, cada madero tenía un nombre: el rey, el príncipe y los empates eran en rayo o colepatos. En 1985, fue reparado; afrontó durante casi cien años las fuertes tormentas y las turbulentas crecientes del río Campoalegre, pero la desidia oficial y el olvido amenazó con reducirlo a escombros, borrando de una plumada un ícono de la Colonización y la cultura cafetera único en la región. Por fortuna, justo es reconocerlo,  la administración del doctor Carlos E. Toro, recuperó el invaluable patrimonio histórico.  

El puente de Santa Ana durante su reconstrucción. La obra por lo compleja,  constituyó un verdadero reto para las
 autoridades y los técnicos.encargados de recuperarlo.


El puente visto desde el camino que une a Yarumal con Potreros. Un poco más abajo aparece la hacienda Santana de don César Chica, pionero del desarrollo del sector:;allí el amante de la naturaleza tendrá a su disposición caballos para cabalgar siguiendo el pintoresco itinerario del Campoalegre. Un idílico paraje lleno de historia y belleza que todo santarrosano debe conocer.
    

El Campoalegre ofrece una variedad de puentes: de guadua u otros tipos de maderas, y metálicos; pero la joya de la corona lo constituye el de Santa Ana. Una imágen vale más que cien palabras. 

EL RETORNO.Una vez cumplida la misión de documentar las fortalezas de la fracción regresamos a Santa Rita y llegamos a la puerta de golpe que horas antes habíamos franqueado. Seguimos la dirección de Colmenas. El traycto nos brindaba aún más emociones, siguiendo por el lomo de la montaña convertida en una espléndida atalaya natural y a través de un espléndido camino desde donde se observan  los ríos Campoalegre y Campoalegrito serpenteando por entre el piedemonte y compitiendo entre sí por halagar los sentidos del caminante, con sus seductores paisajes. 

La senda que surca Colmenas es rica en flores, casas donde el bahareque se viste con múltiples ropajes y formas y brinda una visión panorámica de 360° dibujando un mosaico de montañas, rocas de llamativas texturas con un regisgtro histórico que escrutar y muchos petroglifos que nos abren una ventana al pasado cuando los Quimbayas, hijos del viento poblaban estos hermosos parajes.  


En Colmenas el bahareque se viste con múltiples ropajes.. Casa de la señora Mercedes Vargas, líder comunitaria.


La casa campesina, asentada a manera de trono, en la montaña imponente.

 
Sugestivas piedras cuyo orígen geológico, lo mismo que sus petroglifos, cuentan una apasionante historia y nos abren una ventana al pasado. 



La Cultura Quimbaya se extinguió muy pronto por crueldad de los conquistadores, las opresivas organizaciones socio-económicas de la Colonia, como la encomienda y las enfermedades que trajeron los españoles como la gripa, que aunque para ellos era benigna, para los indígenas eran mortales, pues sus organismos no habían generado defensas. Nos dejaron petroglifos como los de Colmenas que reflejan su cosmogonía y su conexión con el cosmos.

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Como todo no puede ser aire puro y espiritualidad, también hay lugar para el Sancho Panza que llevamos dentro , degustando este sabroso "bocato di cardenale" 

Historias de vida. Don Gonzaga López es un campesino de noventa y un año de edad, desde muy niño se inició a la sombra de su padre, en las labores del campo. Recuerda que su progenitor construyó con sus propias manos una humilde vivienda "que le quedó muy chulita"; luego, a manera de ofrenda a la naturaleza, sembró un higuerón, despecie que propicia el nacimiento de agua y ofrece albergue a las aves. Hoy, don Gonzaga sigue trabajando en su parcela, energizado al amanecer con el vivificante aura de la naturaleza y el espiritu de su padre encarnado en el gigantesco higuerón que se destaca majestuoso entre las especies del lugar. Su frenética actividad no tiene sosiego, ni siquiera en los días festivos, pues cuando todos descansan , él construye una casa que quedará muy chulita, como aquella que levantó su padre cien años atrás. La casa tiene la técnica tradicional de la colonización Antioqueña; no deja de ser irónico, que cuando la UNESCO declaró el Paisaje Cultural Cafetero Patrimonio de la Humanidad, en nuestros campos se arrasaron las casas ancestrales y se reemplazan por "chalets" o colosales bunquers ajenos a nuestra identidad; por eso, en la vivienda que hoy construye don Gonzaga en su querencia de Colmenas,  late el corazón de aquellos esforzados colonos encabezados por Fermín López, que fundaron a Santa Rosa de Cabal.  


La parcela de don Gonzaga López y su hijo, tutelada por el majestuoso higuerón, sembrado por su padre cién años atrás.Don Gonzaga, de sombrero y botas, es acom´pañado por el equipo de camarógrafos de CNC dirigido por William Murillo V,
  

Don Miguel Ángel Sagra López, ciudadano español, de Madrid, observa detalladamente la casa construída por don Gonzaga. Estas viviendas  recibieron una herencia española, pero fueron reinterpretadas por los fundadores con los materiales propios  de la región como se observa en la imágen: guadua, barro, cagajon, arboloco etc. Aunque esta técnica constructiva es uno de los atributos del paisaje cafetero, declarado Patrimonio de la humanidad, se siguen destruyendo en campos y ciudades.
 
Otra casa "chulita"en el sector de Colmenas. (fotografía Miguel Ángel Sagra)



Una maaravillosa historia de vida: don Luis Gonzaga López y su hijo Luis James.Como dijo el poeta: "porque tengo doble ancestro de don Quijote y Quimbaya, hice una ruana antioqueña....." 
 

Escuela antigua de Colmenas. Aun se escucha el eco de los niños campesinos de ayer: cantando. "Cual bandadas de palomas / que regresan del vergel/ya volvemos a la escuela ,/anhelantes de saber/Ellas vuelven tras el grano/que las ha de sustentar,/y nosotros, tras la idea,/que es el grano intelectual/Saludemos nuestra escuela/con cariño y gratitud/que ella guarda el faro hermoso/que la mente baña en luz/Ni un momento la olvidamos/en los meses de solaz/¡Nunca olvida la paloma/ su querido palomar¡ . Debía estar convertida en un santuario, pue su arquitectura y su historia así lo ameritan y constituye un atributo del Paisaje Cultural Cafetero, declarado Patrimonio del Mundo; pero....algún gobernate ha tomado en serio ësta declaración?  

La técnica constructiva de la región cafetera, es uno de los atributos del Paisaje Cultural Cafetero, declarado patrimonio de la humaniadad; sin embargo, nuestro arribismo y falta de conexión con las raíces culturales, ha hecho que  asociemos el bahareque con pobreza y todos los días vemos como se derriba con saña y se cambian por moles de cemento lo que el mundo reconoció como "UN EJEMPLO SOBRESALIENTE DE HÁBITAT O ESTABLECIMIENTO HUMANO TRADICIONAL O DEL USO DE LA TIERRA, REPRESENTATIVO DE UNA CULTURA, ESPECIALMENTE SI SE HA VUELTO VULNERABLE POR EFECTO DE CAMBIOS IRREVERSIBLES.  Cuando veremos un proyecto que valore y recupere esta morada ancestral , pintándolas y volviéndolas "chulitas" y así el verdadero protagonista del paisaje que es el campesino, se beneficie de la declaratoria, porque son otros los que han capitalizado la declaratora, que se ha direccionado sólo a promover y no a conservar.     
Bueno amigos, llegamos al final de la jornada; el  balance de la excursión nos deja la convicción de poseer un destino turístico promisorio, susceptible de mejorarse con obras como el puente sobre el Campoalegrito que dejará a Santa Rita a cuarenta minutos a pie desde La Francia, para acercar a propios y a extraños a los atractivos de la cultura del rio Campoalegre, como lo ha hecho la ciudad de Pereira con La Florida.

Sentimos además, que al incursionar por estos agestes parajes, quedamos exorcizados, renovados física y espiritualmente, y nos pasa como al ratoncito que se fue accidentalmente a un tonel lleno de aguardiente; el pobre animalito chapaleó durante horas, tratando de salir y cuando logró escapar, muy "chapolo", exclamó envalentonado.¡"ahora sí que me saquen el gato¡"  

  

Desde la escuela de Colmenas salía un camino que bajaba al Campoalegrito y conectaba con Guacas. Esta hermosa casa representativa de la arquitectura cafetera fue la fonda donde los arrieros se tomaban sus guaros y el verraco de Guacas desafiaba a los viajeros que iban para Manizales, pues por aquí pasaba el Camino Real que unía a Cartago con la capital de Caldas. El propietario, con sentido de pertenencia y consciente del valor histórico del inmueble, lo restauró como símbolo de un importente parque recreacional que deben visitar los santorrosanos y turistas, por que es rico en senderos ecológicos y cuenta además con caballos para recorrer el idílico sector de La Viga. 












lunes, 10 de junio de 2013

Cuando sólo robaban los ladrones


En 1.919, Santa Rosa de Cabal tenía un total de 20.017 habitantes, distribuidos en 9.977 hombres y 10.017 mujeres; el presupuesto anual de rentas y gastos ascendía a la suma de $15.756.ºº. La Casa Consistorial o alcaldía, era una edificación de tres niveles en su parte interior que concentraba la mayoría de las dependencias públicas, ente ellas las sedes de la Alcaldía, el Concejo Municipal, La Junta de Caminos, la Tesorería, Inspección de Policía, Banda de Música, la Cárcel Pública, el teatro municipal.
Era la época del cine mudo y de una estricta censura donde un beso apasionado, un escote, un traje atrevido eran suprimidos de la cinta por orden de la inflexible Junta de Censura, encabezada por el cura párroco y dos ciudadanos más, celosos guardianes de la moral y las buenas costumbres. El telón era instalado en el patio interior de la funcional casona y los amplios corredores de los tres niveles interiores, delimitados por chambranas, servían de palcos para observar hazañas de El ladrón de Baddag y los gracejos de Charles Chaplin. Los espectadores debían llevar sus taburetes o sillas y la entrada era gratuita para los niños que cumplían el papel de cirineos cargando las butacas a los espectadores; los padres escogían para esta grata misión al miembro de la familia que mejor se había manejado en la semana.

Santa Rosa en 1928, nueve años después del incidente con la gallinita. La imagen presenta la plaza de Colón; al frente, la Casa Consistorial o antigua Alcaldía.
Entre 1.919 y 1.920, la Junta de Censura la formaba el sacerdote Diego María Gómez, Evangelista Osorio y Manuel J. Echeverry. Todas las obras teatrales y por supuesto las películas, debían ser exhibidas previamente en privado ante los severos censores, quienes accionaban un timbre cuando, a su juicio, percibían una escena “escabrosa” o “escandalosa”, indigna del “pudor” de los santarrosanos; el maquinista detenía la proyección cuando la campanilla sonaba y sin ninguna inhibición, a sangra fría , cortaba con tijeras el segmento de la cinta con la “inmoral” escena. Siguiendo este rígido protocolo, la Junta cercenó en la película el hijo del Circo, todas los pasajes donde aparecían las hermosas trapecistas con sus trajes de acróbata; sus esbeltos y contorneados cuerpos, ceñidos por vistosas mallas de seda “podrían generar perturbadoras fantasías entre los asistentes al espectáculo”.
La primera planta de la edificación estaba destinada a cárcel pública; vetustas tapias delimitaban el patio del penal con los solares de las casas vecinas. En julio de 1.919 siendo alcalde don Julio C. González, la inseguridad del  improvisado y poco funcional presidio se había evidenciado cuando los detenidos se amotinaron y durante dos días mantuvieron a raya a la fuerza pública, repeliendo la acción de las autoridades con piedras y armas de fuego; la delicada situación se conjuró con el apoyo de la policía de Pereira y dejó un saldo final de  un muerto, algunos heridos y varios  evadidos.
No se habían apagado aún los ecos de las detonaciones del cruento amotinamiento y los reos aun sufrían los impactos emocionales y las retaliaciones legales de la insubordinación, cuando inesperadamente apareció en el patio de la cárcel una gallinita cubana amarilla, de pequeño porte como todas las de su raza, que en el acto suscitó la simpatía de los internos y sin tomarse la molestia de indagar su procedencia, le entregaron todo su afecto, adoptándola y convirtiéndola en el centro de atención de su rutinaria vida.  Los internos, volvieron a sonreír. La conversación fluía con entusiasmo entre los reclusos; a la hora de las comidas, cada uno de ellos separaba una porción de su pitanza para compartirla con la polla o “gumarra”, que había dejado con su presencia, una pincelada de color en su sombrío encierro. Desde su despacho, el alcaide de la prisión, Rafael Rojas, observaba socarronamente los mimos, caricias y arrumacos prodigados al emplumado bípedo.
A finales de 1.919, el municipio con el apoyo de la Gobernación de Caldas, había concluido la nueva cárcel y en el mes de septiembre los internos, el personal administrativo y por supuesto la “reina del penal”, la consentida gallinita, ya estaban instalados en la nueva y más segura edificación.
Pero, una mañana de octubre, los internos notaron consternados la ausencia de su mascota y aunque rebrujaron todo el centro carcelario, pregonando a los cuatro vientos el clásico ¡cutu!, ¡cutu!, con el cual las abuelas convocaban infaliblemente a las gallinas, nunca la hallaron.
Una parte de los detenidos se había ido con la inexplicable desaparición del ave de corto vuelo. Sin embargo, a pesar de estar privados de la libertad, no se resignaron a su pérdida y no ahorraron esfuerzos para dilucidar el misterioso caso; por lo pronto, acordaron que quienes tuvieran la oportunidad de salir del presidio, así fuera temporalmente por permiso u otro motivo, se encargarían de indagar por la suerte de la gumarra.
Y la persistencia tuvo su recompensa. El 20 de enero de 1.920, uno de los detenidos quien cumplía un mandado encomendado por el alcaide de la cárcel, después de algunas pesquisas tuvo indicios que la gallina se hallaba en poder de la señora María Tránsito Quintero; sin pérdida de tiempo y con argucias, penetró a la citada residencia y en efecto, en el solar descubrió con alegría a la mencionada ave; y no estaba sola, cinco pizpiretos pollitos la acompañaban y disfrutaban de su maternal abrigo.
Ese mismo día, Caviedes, así era el apellido del detenido,  antes de regresar a la prisión, ingresó a la Casa Consistorial para hacer la denuncia pertinente ante el Inspector. Y la justicia se puso en marcha: con celeridad, Augusto Courrans, en su calidad de Inspector de Policía, citó a la poseedora del “cuerpo del delito”, quien en su declaración dejó entrever que era poseedora de buena fe, pues había comprado el animal por un peso con veinte centavos oro, a la señora Inés Balbuena sin conocer su objeto ilícito.
La investigación tomó un giro inesperado, cuando Inés Balbuena en el despacho del funcionario de policía, aclaró el hasta entonces enigma en su versión libre: “… Hace unos tres meses, más o menos, llegó ante mí el preso Jesús Osorio, me dijo que allí me mandaba don RAFAEL ROJAS una gallina cubana; como al mes y medio la vendí a María Tránsito Quintero, por $1.20 con cinco polluelos que había sacado. La venta la hice con autorización del mismo Rojas”.
Augusto Courrans, ya sabía de donde venían los tiros. Rafael Rojas era el alcaide de la cárcel; presumiblemente había sacado del establecimiento la mascota de los penados y se la había regalado a la Balbuena, persona catalogada en los mentideros  parroquiales como su amante o “querida”, como se conocía a la compañera sentimental en ese entonces.
El proceso continuó sin pausa y siguiendo las pautas trazadas por el código de policía, el bien fue incautado; el funcionario citó a tres de los presos, para  comprobar la propiedad y preexistencia del bien hurtado; julio Caviedes, Ludovino Gallo y Juan Bautista Osorio, reconocieron la gallina amarilla pequeña que se les ponía de presente como  de propiedad de los presos y el alcaide de la cárcel había dispuesto abusivamente de ella, sin su consentimiento, tipificando el delito de hurto.

Casa Consistorial. era la antigua alcaldía. en la primera planta funcionaba la Cárcel Municipal
El día había sido arduo; cuatro personas habían sido citadas y se les había tomado declaración y como es usual en los procesos judiciales, al principal incriminado, aquel al que apuntan todas las pruebas como responsable, Rafael Rojas, se le tomó declaración de último y en su defensa argumentó “no haber vendido gallina de ninguna clase, ciertamente en el establecimiento de castigo había una gallina amarilla y no tenía dueño ninguno”.
Perfeccionada la investigación, en una sola jornada, las sombras de la noche ya se insinuaban cuando Augusto Courrans, profería el fallo, el mismo día de la denuncia 20 de enero de 1.920. El tenor de la providencia, era el siguiente:
“Julio Caviedes dio cuenta de la desaparición de una gallina cubana que se conocía como de propiedad de los presos pues apareció  hace 4 o 5 meses. Resultandos: 1. La gallina amarilla cubana estaba en la cárcel vieja 2. Dicho animal por algún tiempo no tuvo dueño conocido y los presos cuidaron de ella que al trasladarse los  presos a la cárcel nueva llevaron consigo al expresado animal Que Rafael Rojas se había hecho cargo de aquel establecimiento con posterioridad a la aparición de la gallina y mandó con un preso a Inés Balbuena, conocida como su cómplice en cierta vida non santa que tal han venido haciendo desde la llegada del expresado Rojas a esta ciudad 5. Que dicha mujer vendió tal gallina a la señora María Tránsito Quintero por $1.20 oro; con la declaración queda demostrado que el ave en referencia aparece en el establecimiento, antes de que Rojas viniera , en sus descargos, Rojas argumentó que el ave no tenía dueño conocido: No es Rojas, quien tiene atribuciones legales para guardar para sí lo que corresponde a un dueño que tarde o temprano; dice además que no fue él l que ordenó el traslado de la gallina, sino que el reo Osorio la llevó a casa de la mentada Balbuena en nombre del indiciado y confiesa haber tenido conocimiento de dicha evolución. Es claro que el señor Rojas ha debido restituir inmediatamente el ave en mención a sus tenedores de buena fe (los presos) quienes venían acarreándole dese la cárcel vieja; esto es natural y así lo indica la conciencia de cualquier hombre que el voto popular distingue con el carácter de honrado. Los descargos del señor Rojas fueron incoloros, desde que se dio cuenta de la presencia de dicho animal en casa de su querida la Balbuena debió protestar y ordenar la vuelta de la cosa al … como lo imponía el deber RESUELVE: PRIMERO: Condénase al señor Rafael Rojas por haber dispuesto de una gallina de raza cubana sin el consentimiento de sus respectivos dueños a sufrir en la cárcel pública de este lugar la pena de dos meses de reclusión de acuerdo con lo establecido por el artículo 579 ordinar 43 de la ley de 1.916 , en concordancia con el artículo 906 del Código Penal”.
Pero el proceso no culminó con la sentencia, pues la gallinita durante el tiempo en que estuvo fuera de la prisión, se había convertido en madre soltera y ya era cabeza de familia; por lo tanto, había que decidir quién era el propietario de la prole. Para dilucidar el lío jurídico, el inspector se sumergió toda una tarde, en los intríngulis del código civil y al final determinó con muy buen tino, que una de las formas de adquirir la propiedad de un bien es la accesión; es decir el dueño también es propietario de lo que produce o lo que se le une y por lo tanto, los detenidos eran dueños también de los pollitos.

la gallinita se había convertido en madre soltera y ya era cabeza de familia; por lo tanto, había que decidir quién era el propietario de la prole
El último acto del histórico episodio, nos muestra a los reos de la cárcel exultantes y alegres celebrando el regreso de la gallinita que meses antes habían adoptado; aunque es bueno aclarar que no todos estaban risueños, pues en un extremo del patio del penal con aire amargado y ceño adusto permanecía Rafael Rojas, cuyo rol de director de la cárcel había cambiado y estaba convertido ahora en un preso más.

El episodio marcó el fin de la época en que “sólo robaban los ladrones”.   
Esta historia es extractada del Libro “Historias e Imágenes de Santa Rosa de Cabal”, que aún se puede conseguir en “Tinto Parao”.         

jueves, 6 de junio de 2013

El rincón de los fantasmas.

"No hay que creer en brujas; pero que las hay, las hay." Esta frase, típico ejemplo de la figura literaria llamada paradoja, cerraba las largas sesiones de las familias de antaño, cuando  en la ciudad o en las fincas se  reunían para escuchar después del Rosario, las historias del abuelo o de aquellos jornaleros trashumantes que venían en época de cosecha que perpetuaban y daban vida a seres imaginarios, nutriendo las pesadillas de niños y adultos con vampiros, fantasmas, brujas, madremontes, patasolas, jinetes sin cabeza, hadas, gnomos, hombres lobos, unicornios y pollos malignos. La expresiva frase, aunque escéptica inicialmente, dejaba abierta las posibilidades y no descartaba de plano todas aquellas narraciones propias del pensamiento mágico de nuestro pueblo, mirando con respeto las etereas manifestaciones del "plano espiritual o las fuerzas del inframundo."

Antes del " Siglo de las Luces", en las cominidades con fuerte influencia rural, el mito o la leyenda no eran  cuentos, eran realidadades tangibles y en cierta forma condicionaban sus vidas. En los contratos de arrendamiento firmados en Inglaterra, aparecía una cláusula que permitía la rescisión del mismo cuando en la vivienda objeto del convenio "residía"  un fantasma. Pero, ¿ todas las leyendas y manifestaciones paranormales son exclusivamente ficciones producto de la imaginación y la percepción errada de las gentes, y en nombre de la racionalidad debemos rechazarlas de plano? Algunos creen que no.



Alto del Chuzo, los arrieros que iban hacia Marsella, veían llamas y otros extraños fenómenos.

Nuestro espectro de visión al igual que el oido es muy limitado, somos a pesar delavance tecnológico, aves de corral y nos movemos en el lodo y el polvo, sin alas para remontarnos como las águilas sobre el horizonte y ver el mundo desde otra perspectiva; esta limitación nos induce a ridiculizar lo ininteligible con una socarrona sonrisa y cierto tufillo de desprecio; sin embargo, es bueno dejar constancia con la cautela que amerita el tema, que hoy algunos estudiosos se atreven a dar respuestas científicas para explicar algunos fenómenos aparentemente inexplicables. Veamos algunos ejemplos de tantos casos ocurridos en nuestra Santa Rosa de Cabal.

Narro en mi obra Historias y Leyendas de Santa Rosa que en el sitio denominado "El Silencio"", en inmediaciones del lago de pesca "Venecia", en el histórico camino Real que conducía a Guacas y Villamaría, se aparecía, segun decían los campesinos, un general montado en un brioso caballo blanco. El militar, después de lanzar su espada en dirección a la quebrada Santa Rosa que cruza por el lugar, espoleaba su caballo y desaparecía de la vista del atemorizado transeunte, envuelto en un torbellino de polvo. El espectro frecuentó el lugar hasta cuando el tractor, " heraldo del progreso", borró las huellas de los arrieros, del caballo de Tomás Cipriano y su ejército transformando el Camino del Privilegio en una carretera. Una calurosa tarde se encontró el tractor abandonado, tenía el motor encendido. Nunca más se supo del conductor y a partir de ese momento, la visión del general se esfumó definitivamente; su alma, según los vecinos, había encontrado el ansiado reposo porque el operador había hallado el "entierro". Hasta aquí encontramos una leyenda normal; sin embargo, surgen algunas inquietudes al incursionar en la bruma del pasado: El empinado sector donde hoy se encuentra el barrio " El Triunfo" y la vereda de Guacas, fue el escenario en 1860 de un combate entre las fuerzas de Tomás Cipriano de Mosquera y una avanzada del ejército antioqueño que defendía a Manizales; la aparición pues, estaba relacionada con hechos históricos de relevancia nacional.y nos deja un gran interrogante: ¿la alucinante imágen era una proyección del subconciente de las personas o lo hechos reales e históricos hicieron trascender a uno de sus protagonistas, tal vez el propio Mosquera, hasta mucho después de su muerte?

Además , Chopra, en su obra Las siete leyes del éxito nos puede aportar luces para interpretar este pasaje cuando nos dice que "al principio de los tiempos no había nada, sólo energía sin materializarse". El hombre es energía materializada y cuando alguien posee un objeto, lo quiere por avaricia o  porque encarna recuerdos personales o afectivos, lo impregna de su ser y una vez parte al más allá, su fuerza queda latente en el bien objeto de su apego generando vibraciones susceptibles de ser percibidas por las personas. Todas las manifestaciones paranormales desaparecen, de acuerdo con la creencia popular, cuando el oro o el objeto es encontrado. No me atrevo a decir que esto fue lo que ocurrió con el endriago de Tomás Cipriano de mosquera; pero si su endiablado temperamento derrocó presidentes, expulsó clérigos, incluyendo a su hermano arzobispo y moldeó el país a su antojo, bien pudo volver a sus andanzas aterrorizando a los viajeros que iban para Manizales.               



Algunos ufólogos afirman que naves con una tecnología diferente a la convencional frecuentan sitios de alta concentración de energía como el volcán Popocatépetl en Méjico. No deja de ser curioso esta imágen tomada desde el Alto de la Cruz ubicada en el entorno del Chuzo.   


Corriendo  el riesgo de asumir el papel de Abogado del Diablo, me voy a referir a los fenómenos percibidos en el Alto del Chuzo, tratados en otra sección del presente blog. Decían los abuelos que en su entorno ocurrían extraños fenómenos interpretados como misteriosas señales lanzadas por la montaña: un prolongado sonido de campanas se esparcía por el sector, en el ocaso y en la noche se percibían grandes resplandores, la montaña parecía arder como si estuviera envuelta por gigantescas lenguas de fuego y la gente juraba ante una talanquera de cruces que también aparecía una gallina con pollitos de oro y en su entorno rondaban objetos voladores no identificados.Hoy para explicar estos fenómenos, la ciencia habla de sitios de poder, sitios sagrados de la tierra por estar dotados de una cualidad mágica, una fuerza que nos permite sentirnos mucho más vivos y en sintonía directa con la verdadera esencia de la vida y el poder de la naturaleza y donde el hombre llega a estados superiores de conciencia. Según los libros sagrados de diferentes religiones, tanto Moisés como Jesucristo, Mahoma y numerosos santos y sabios de todas las doctrinas han tenido experiencias sumamente intensas en montañas como éstas. Ya es una realidad objetiva y comprobable que estos sitios por su alta concentración de energía y poderosos campos electromagnéticos, almacenan electricidad estática y después de determinado tiempo la liberan, produciendo la luminosidad que según los habitantes del lugar han captado, fenómenos que también se ha documentado en las montañas Rocosas  de Estados Unidos, centro de inspiración mística para muchas culturas indígenas.

Pero si usted está curado de fantasmas y cree que sólo son cuentos para obligar a los niños remilgados a tomarse la sopa, lo invito a visitar la Montaña Encantada, sólo para recibir el maravilloso influjo de su biodiversidad, del bosque nativo que hoy omisivamente las autoridades están dejando cambiar  por eucaliptos, siguiendo el consejo de Enmanuel Zellagro, quien refiriéndose al doctor W. Ross Adey, científico especializado en los efectos biológicos de las altitudes y los campos de bajo nivel energético afirma lo siguiente: "En las alturas hay mucho menos oxígeno en el aire. Para compensar esta falta de oxígeno debemos efectuar inspiraciones más profundas, lo cual hace que expulsemos una mayor cantidad de dioxido de carbono al exhalar, a la vez que permite una mayor entrada de oxígeno al cerebro. Este oxígeno, por su parte, eleva el nivel de las endomorfinas y las encefalinas (estimulantes naturales) en el cerebro, lo que produce una sensación de bienestar o alegría que es muy conocido por los alpinistas, algo muy similar a lo que puede sentir un individuo cuando está bajo los efectos de las sustancias alucinógenas."


El fantasma de la silla mecedora- Fotografía tomada por don Jaime López en la segunda planta de una vieja casona.

El FANTASMA DE LA MECEDORA. A finales de los años 50 o principios de los 60, del siglo anterior, don Jaime López, prestigioso profesional, hijo de don Gerardo López, pintor y pionero de la fotografía en Santa Rosa, fue invitado para registrar las imágenes de una misteriosa silla que en forma permanente se balanceaba sin que persona alguna la ocupara. La mecedora estaba en el corredor de la segunda planta de una antigua vivienda; no sin sorpresa por el extraño fenómeno, al ver el bamboleo que desafiaba las leyes de la inercia, accionó la cámara focalizándola inicialmente en la oscilante poltrona y haciendo posteriormente un aespecie de "barrido" sobre el inquietante entorno. La sorpresa fue mayúscula cuando en el momento de revelar el rollo apareció, en una de las fotos,  la silueta de una misteriosa persona y en la otra el  evanescente perfil de un cuerpo que se aleja, con la curiosa apariencia que la tradición popular le ha dado a las brujas. ¿ Será que la expresión "no hay que creer en brujas, pero que las hay, las hay " va más allá de ser un dicho del pueblo o don Jaime López, con su sensible cámara, a pesar de las limitaciones técnicas, logró capturar la "energía" de alguien con un firme arraigo a los afectos que le dieron sentido a su vida?



Una figura evanescente captó la cámara al hacer un "barrido por el entorno de la misteriosa mecedora.


Bueno, terminamos estas elucubraciones metafísicas que nos alejaron de nuestra cotidianidad y racio
nalidad , insertando un curioso personaje que llegó a la ciudad viajando sobre los raudales del río San Eugenio en la temible borrasca de hace un par de años.Un añejo árbol se convirtió en su trono.

Si quiere conocer algo más del pensamiento mágico de nuestra ciudad los invito a leer mi obra Historias y leyendas de Santa Rosa y lo pueden encontrar en la biblioteca pública.


Un añejo árbol se convirtió en el trono y en el fin del peregrinaje de este náufrago que la última creciente del San Eugenio trajo a la ciudad.  

                  

















       

domingo, 2 de junio de 2013

Una plegaria en la mirada.

En el umbral de la polvosa puerta,
sucia la piel y el cuerpo entumecido, 
he visto, al rayo de una luz incierta,
un perro melancólico dormido. 
¿En qué sueña? Tal vez árida fiebre
cual un espino sus entrañas hinca
o le finge los pasos de una liebre
que ante sus ojos descuidada brinca.
Y cuando el alba sobre el orbe mudo
como un ave de luz se despereza, 
ese perro nostálgico y lanudo 
sacude soñoliento la cabeza
y se echa a andar por la fragosa vía,
con su ceño de inválido mendigo, 
mientras mueren las ráfagas del día
para tornar a su fangoso abrigo.
Hungido en la cloaca
la agita con sus manos temblorosas,
y de esa tumba miserable saca
tiras de piel, cadáveres de cosas.

Este fragmento del poema Anarkos del escritor colombiano Guillermo Valencia, pinta en forma cruda, la angustia de este ser que constituye la "materialización de la naturaleza en su forma más noble". Una de las características de la actual sociedad es la insensibilidad. El drama que nos rodea nos ha recubierto con una coraza de indiferencia ante el sufrimiento humano y de los animales.

En psicología se emplea la palabra empatía para conocer el dolor ajeno; es sumergirse en la piel de los demás para vivir en carne propia su desgracia. Apliquemos la empatía para comprender el dolor del perro abandonado: en sus orígenes, cuando vivía en estado salvaje, era un feroz carnívoro que mataba para sobrevivir; el hombre lo domesticó y su agresividad se convirtió en nobleza. El perro se civilizó, pero el hombre continuó desplegando soberbio y altanero su salvaje violencia y crueldad. El mal llamado " Rey de la Creación" abandona o sacrifica sin escrúpulos a su "mejor amigo" cuando no lo necesita o busca satisfacer sus intereses: en los momentos más acíagos de la invasión alemana a Rusia, los comandantes de las fuerzas soviéticas ordenaron reunir la mayor cantidad posible de perros. Gozques, falderos, mascotas, dogos y cachorros fueron decomisados sin consideración alguna, ante la congoja de los impotentes mujiks.La redada canina hacía parte de un perverso plan para convertirlos en carne de cañón y obtener ventajas en el conflicto pues fueron privados de alimento  durante días y hasta semanas;  cuando estaban famélicos y a punto de desfallecer por inanición, se les suministraba la comida salvadora debajo de un tanque de guerra. El proceso se repetía insistentemente, aplicando la teoría de los reflejos condicionados de Pavlov, hasta que la imágen de la artillada máquina de muerte se convertía para el can en el medio de salvación.Luego, durante los combates, después de días de vigilia se sujetaban al cuerpo de los desesperados animales letales bombas y cuando la jauría era soltada, se dirigía directamente hacia los tanques de guerra creyendo encontrar allí su alimento. Era el momento en que los rusos activaban los explosivos atomizando canes e inutilizando los blindados panzers nazis.
              



El fin justifica los medios, pensarán algunos,pero la sociedad sigue un código no escrito laxo y cruel con los animales y en especial con el perro: "lo trató como un perro", lo mató como un perro", son expresiones comunes que legitiman la patente de corso para aceptar como normal el desprecio hacia el hidalgo ser y algo peor, cínicamente acuñó la palabra "perro", para insultar con los ojos inyectados en sangre, cuando la referida acepción debía personificar la grandeza o el altruismo.

Hoy vemos en Santa Rosa al mísero can, como el simpático paria de la fotografía, deambulando por la ciudad, asaeteado por el hambre y las enfermedades y la agonía de pasar días sin probar bocado, rechazado por la colectividad y unas autoridades indiferentes que lo ignoran y consideran indigno de ser acogido en sus políticas gubernamentales.

Si visibilizáramos la angustia de nuestros gozques callejeros, veríamos un cuadro sublime de resignación,  miedo, humildad y nobleza con múltiples estrategias para sobrevivir sin violentar la convivencia social: algunos corneados por el hambre, pacientemente esperan a las puertas de restaurantes, tiendas o carnicerías y cuando un alma sensible los provee de un mendrugo de pan, hacen una pausa antes de ingerir la precaria pitanza para levantar la cabeza y agradecer con una plegaria en la mirada a su benefactor; otro, enfundado en un  feo y carcomido pellejo, espejo de una larga y dolorosa agonía, huye hasta de un gesto cariñoso, porque en su triste deambular sólo ha encontrado el rechazo y la agresión, pero no son pocos los que haciendo gala de resiliencia, ignoran el repudio y siguen frecuentando al hombre con una amable e ignorada expresión corporal dibujada con el brillo de sus ojos y el ondear de sus colas.Todos ellos indefectiblemente están condenados, una vez vencidos por el hambre y la ingratitud, a agonizar en el quicio de una puerta y el último suspiro lo consumirán en el esfuerzo inútil de arrastrarse procurando evitar el agua o la manteca hirviente lanzada por un sádico para ahuyentarlos de sus predios. 


    
En  un país donde los mezquinos intereses personales privan al pueblo de la salud, omite la debida atención a  los niños y a los ancianos, este comentario puede lucir para algunos cursi, sensiblero y fuera de contexto; pero el hombre es más humano cuando asiste a los animales desprotegidos y víctimas del maltrato, SOBRE TODO CUANDO NOS HAN DADO LECCIONES DE CIVILIZACIÓN, COMO EL PERRO.

  

jueves, 23 de mayo de 2013

Las mentiras oficiales.

Ha sido una constante en la historia del país la indiferencia cómplice asumida por la clase dirigente con los daños colaterales que se causan en las comunidades y el medio ambiente, cuando se adoptan proyectos económicos legitimados con la funesta consigna de: "el fin justifica los medios". En 1853, cuando el librecambio tuvo estatus constitucional, favoreciendo la invasión masiva y sin aranceles de ninguna clase, de los productos ingleses, quedaron en la ruina los artesanos del país, quienes desde La Colonia habían mantenido una significativa producción de telas, cerámicas, artículos de cestería y talabartería entre otros, mientras la élite de entonces, convertida en una casta parasitaria y ociosa, consideraba al trabajo una actividad indigna y ajena a sus dudosos blasones de la estirpe. El desespero los arrastró a una guerra contra quienes detentaban el poder político y económico; el desigual combate terminó con la extinción de la referida clase social porque los artesanos sobrevivientes fueron confinados en Panamá donde la malaria y las enfermedades endémicas acabaron con sus vidas. La lista de agravios contra el órden social y ambiental continuó después de 1970 con la destrucción del refrescante dosel verde de especies nativas que le brindaban al café el sombrío necesario para proporcionar un control biológico de plagas, garantizando una cosecha pródiga, limpia y libre de tóxicos y agentes pesticidas. La clase dirigente de entonces, siguiendo el funesto determinismo histórico referido y respondiendo a los intereses extranjeros ávidos de comercializar sus venenos y letales fungicidas, arrasó guamos, chachafrutos, lembos, nogales, guayacanes, dragos y miles de especies más, representativas de nuestra alucinante biodiversidad y expusieron al café a sobredosis de devastadores químicos y como efecto adicional se destruyó el hábitat de cientos de exóticas aves, reptiles, roedores, marsupiales e insectos que medraban en los relictos de bosque nativo. A nadie le importó la supresión del vital nicho ecológico, rico además en fuentes de agua y especies que evitaban la erosión, pues "el pragmatismo y el progreso deben imponerse sobre los lamentos de los poetas e idealistas. 

                 

Hoy, mientras desde las esferas oficiales se agita ladinamente la bandera del medio ambiente y es una moda en la población hablar de ecología, el gobierno nacional en su permisiva entrega de los recursos naturales al inversionista extranjero, ha expedido leyes leoninas en favor de las multinacionales, tan permisivas que más parecen dictadas por un ejército de ocupación, como hacían los nazis para blindar y garantizar sus incursiones en los países ocupados sin cortapisas legales o éticas. La doble moral se constata cuando el Estado permite aniquilar por pírricos ingresos los recursos naturales y ambientales ofreciendo leoninos estímulos y privilegios, verdadera patente de corso para despojar territorios ancestrales, con potestad de trazar redes eléctricas o explotar recursos en santuarios nacionales como el de Barbas Brenmen, donde se asilan los últimos exponentes de nuestra fauna ancestral u obligando a la población a aceptar servidumbres nocivas para la salud.

Santa Rosa vive este drama y carece de dolientes. El Ministerio de Agricultura con la meta de estimular la siembra de un millón de hectáreas en eucaliptos y pinos, llamándolos eufemísticamente bosques comerciales, camuflando el letal impacto sobre las fuentes de agua, la biodiversidad y en general en las aves, insectos, roedores y marsupiales que se alimentan de las semillas, flores, frutos de los árboles nativos, fue pródigo con los privilegios del gran capital que arrasa nuestra diversidad y gracias a la ley de incentivos forestales se arriendan o se compran tierras a bajo precio, talando luego el hábitat de nuestra fauna silvestre con la indiferencia de todo el mundo. Mientras tanto se adormece a la opinión pública publicando con gran despliegue fotografías del director de La Carder y el Ministro del Medio Ambiente sembrando un arbolito o la imágen de los felices y risueños niños de la vereda en la cual el bosque nativo se transformó en "desierto verde" o "bosque silencioso", visitando por cuenta de la compañía maderera el zoológico donde, como en un frío orfanato, languidecen las especies a las que se les destruyó su hábitat, condenándolas a su extinción.

                 

Coatí o cuzumbo, apedreado en las tierras altas de zona rural. Especies como éstas se encuentran al borde de la extinción, la destrucción de su hábitat los expone, además, a la acción vandálica del hombre poseído por Tánatos, el dios de la muerte.( foto Hugo Londoño)


El cuadro es angustioso: mientras se le brindan privilegios a quienes obran en la localidad con la saña de un ejército de ocupación , al propieterio de una porción de tierra con algún relicto boscoso, refugio de los últimos vestigios de especies silvestres, no se le brinda estímulo alguno y antes por el contrario, es víctima de las necesidades fiscales del municipio que incementa sus impuestos, obligándolo a ceder las tierras a quienes carecen de sentido de pertenencia y compromiso con su querencia y las nuevas generaciones.

Al sur ya hay sectores sin aves, sin biodiversidad, sin vida.....sólo un erial verán las futuras generaciones.

Si el municipio en cabeza del señor Alcalde, Personero, Concejo Municipal , Empocabal y la indiferente ciudadanía no propician la realización de un censo de los últimos relictos boscosos para hacerles un seguimiento y aislarlos de la depredación, se les brinde, además, estímulos a los propietarios de estas tierras para valorar y preservar el patrimonio ambiental; se incrementen programas para adquirir tierras para proteger bosques y campañas con los propietarios para sembrar cinturones biológicos y ofrecerle a la fauna corredores por los cuales se puedan conectar con parches boscosos sin que queden expuestos a la barbarie del hombre; si no se le exige a la Carder la protección de nuestra biodiversidad y si seguimos haciéndonos los pendejos, pregonando los presuntos y embriagadores paisajes que nos circundan , todo nuestro entorno será un erial, como ya sucede al sur de la localidad, un cementerio verde donde reina una atmósfera fantasmal, sin aves, sin vida humana, sin nada de aquellas maravillas que hicieron creer a los españoles haber llegado al paraíso terrenal, cuando los embrujó ese caleidoscopio de vida, luces, formas, colores y sonidos propios de nuestra agónica biodiversidad.                      


viernes, 17 de mayo de 2013

La Patria está en venta.


Colombia está en venta y a precio de quema. El territorio nacional y sus valiosos recursos naturales se entregan incondicionalmente a los inversionistas extranjeros, quienes  con patente de corso y ajenos al sentido de pertenencia arrasan con los bosques, contaminan las fuentes de agua y destruyen el legado ancestral con la actitud permisiva y los cantos de sirena de quienes han sido ungidos para proteger la heredad. 

Ante la ausencia de Estado, sólo una población consciente podrá deterner, o al menos atenuar los efectos, del armagedón que se avecina y aunque el poder avasallante del gran capital, blindado con leyes leoninas, intimida y nos sume en el escepticismo, sólo nos queda hacer gala del valor civil para tratar de cambiar el curso de los acontecimientos y para ello el capital social de cada ciudadano comprometido con su patria debe ser  una fuerza transformadora capaz de hacer visible nuestro patrimonio natural y cultural  estableciendo líneas de acción efectivas para protegerlos.




Los bosque nativos, van desapareciendo gracias a lo sestímulos que el estado ofrece a los inversionistas extranjeros y reemplazados por eucaliptos y otras especies en detrimento de las aves que sin semillas y frutos desaparecen de la región. 

La misión no es fácil, pero perfectamente realizable, como se colige del siguiente pasaje: Se encontraba en la playa un solitario naturalista, de aquellos a quien " los pragmáticos" llaman peyorativamente idealistass, pero que no se resignan ni claudican ante la adversidad, devolviendo pacientemente al océano las estrellas de mar, condenadas a morir en las ardientes arenas del litoral; un sarcástico y pesimista tiriasta lo censuró, cuestionando su presunta falta de sentido común, pues por cada estrella que retornaba al mar, el insondable piélago le devolvía centenares del referido equinodermo. Sin embargo, y a pesar de los gestos burlones de los turistas, el defensor de la naturaleza continuó con su misión. Al día siguiente no estaba sólo y vió con satisfacción y esperanza que su ejemplo había concitado la participación de otras personas en la encomiable cruzada y con el tiempo centenares de quijotes se habían sumado a la causa de salvar las estrellas de mar, demostrando que la unión y la convicción hacen la fuerza.


El momocultivo de especies foráneas aumentan y hacen metástasis en toda la zona urbana del municipio, sin que existan proyectos ambientales para proteger la biodiversidad y el paisaje nativo.

Si volvemos la mirada al sector rural y redescubrimos nuestr patrimonio ambiental es posible, aunando voluntades, como los quijotes de nuestra historia, ponerle límites a la ambición de quienes anteponen el interés mercantil al derecho fundamental de dosfrutar un ambiente sano y el respeto por nuestra alucinante diversidad hoy próxima a desaparecer.

     

Mientras el gobierno central estimula la siembra de "bosques comerciales" en detrimento de nuestra biodiversidad, los propietarios de predios rurales con algunos relictos boscosos carecen de apoyo y antes por el contrario son víctimas de las necesidase fiscales del municipio sin propuestas  para atenuar el dramático proceso de la extinción de la flora y faunas nativas. Es necesario hacer un censo de bosques como el de la imágen, último refugio de barranqueros, guatines, cuzumbos, armadillos, chuchas y otras acorraladas especies para protegerlos, estimular la siembra de cinturones biológicos que conecten   pequeños parches boscosos para brindarle a la vida silvestre corredores para su desplazamiento, sin que el hombre, poseido por tánatos, la personificación de la muerte los acose extinga. Cada santarrosano se debe convertir en un valioso aliado en esta causa antes que la ciudad se convierta en el ementerio verde de Colombia.