jueves, 21 de junio de 2018

La política en Santa Rosa de Cabal.




“La historia del país: el mismo infierno con diferentes diablos.”

“La violencia ha sido la partera de la historia”, dijo Marx; esta frase refleja la cruel realidad del país, cuando observamos que en el siglo XIX estallaba una revolución cada diez años y además de los devastadores efectos sobre la economía, por lo general las fuerzas vencedoras imponían una nueva Constitución, legitimada simbólicamente con algún remedo de asambleas populares y de facto nombraban presidente. Así ocurrió en 1843, 1863, 1886. Posteriormente, cuando la “estabilidad política” se logró, después de la guerra de los Mil Días, que consolidó la Constitución Centralista de Núñez y convirtió al Primer mandatario en un César Presidencial con poder omnímodo de controlar las ramas del poder público, aún la judicial, a través del artículo 121 que consagraba el  “ Estado de Sitio”. Apuntalados sobre esta estructura legal, Los Estatutos de Seguridad, con sus tribunales militares juzgando civiles, y “Las Altas normas de policía”, se convertían en patente de corso para que las fuerzas gubernamentales “impusieran la ley y el orden”, en detrimento de los derechos ciudadanos. Sin embargo, la “verdad oficial  y sus voceros, los medios de comunicación, seguían alimentando el sofisma de llamar a Colombia como “la democracia más antigua de América.”


Durante el siglo XIX, en los frecuentes  períodos de conflicto, los partidos políticos se alternaban en la condición de víctimas y victimarios, verdugos o mártires;  los Héroes de la Patria se bajaban de sus pedestales para proteger sus intereses o consolidar sus doctrinas políticas  y aplicando el principio del fin justifica los medios, no vacilaban en  arrasar con saña los obras que los ciudadanos habían construido colectivamente, en los breves interludios de paz. Estos sucesos, originados en los centros de poder político y económico,  marcaron también el destino de nuestros pueblos, aldeas que apenas encontraban su norte orientado a conseguir “la felicidad” y el progreso, veían truncadas sus aspiraciones cuando los enfrentamientos políticos desataban el torbellino de pasiones.


Un breve recuento, en Santa Rosa de Cabal, reafirma la premisa expuesta:

Tomás Cipriano de Mosquera llegó a la presidencia de La Nueva Granada en calidad de conservador; En 1859, ya incorporado a las toldas del liberalismo,  desempeñaba la primera magistratura del Estado del Cauca, su pragmatismo, consolidado desde la guerra de independencia donde participó siendo casi un adolescente, ya concebía la inevitable contienda contra el gobierno Central, representado por  conservador Mariano Ospina Rodríguez, incidió para degradar a Santa Rosa a la condición de aldea, dependiendo del distrito de Chinchiná con la Aldea de María como cabecera, percibiendo el poco apoyo a sus intereses pues la población de Santa Rosa aún tenía fuertes vínculos afectivos con Antioquia, acérrimo rival del Cauca. Con tales antecedentes, no fue extraño las exacciones que  padeció la población cuando los ejércitos del “demente exquisito”, pasaron en 1860, rumbo a Manizales: se  confiscaron  cosechas, caballos, ganados, alimentos y se  impusieron empréstitos forzosos  “so pena de ser declarados enemigos del Estado del Cauca y juzgados como tales”  con la obligación de ser cancelados perentoriamente. Además, en su retirada a tierras caucanas, después del combate  de la Esponsión, el puente sobre el río Otún, construido desde 1852, después de muchas dificultades para subvencionar a través de un peaje la educación de la aldea, fue destruido. Lo mismo ocurrió en 1876, cuando las fuerzas del régimen radical, emplearon como cuartel las instalaciones de la escuela, dejando al partir una estela de destrucción con bancas y útiles convertidos en leña o esparcidos por el entorno. 

Terminada la guerra los niños quedaron sin estudio durante mucho tiempo porque era necesario priorizar la lenta reconstrucción de las obras destruidas debido a la situación de penuria fiscal. Durante muchos años el distrito de Santa Rosa, reclamó las pertinentes indemnizaciones, pero aunque hubo reconocimiento de las mismas a través de actos administrativos, todo se quedó en letra muerta.


En 1872, la división Iglesia y el Estado radical se manifestó en la incipiente aldea, cuando un grupo de comerciantes fue baleado por orden del alcalde Avelino Osorio, en la plaza principal, por seguir las instrucciones del cura José Ramón Durán de Cázares. El sacerdote en contra de lo exigido por el alcalde, pedía que el mercado semanal se hiciera el sábado. Dos muertos y varios heridos dejó el incidente y la salida definitiva del clérigo quien murió en Cartago. El luctuoso hecho ponía el punto final a unas tensas relaciones entre el poder civil y el clero, iniciadas en la ciudad en 1863, con la aplicación de la ley de cultos cuando fue expulsado el presbítero por no subordinar su ministerio a las condiciones exigidas por la Constitución Federal de 1863. La aldea, seguía sufriendo las consecuencias de no apoyar incondicionalmente al régimen radical de los gólgotas.

Pero la anhelada paz seguía siendo esquiva, vientos de guerra empezaban a sembrar inquietudes y despertar el temor de los habitantes de la localidad pues crecían los rumores sobre reclutamientos en Manizales y Neira de personas destinadas a engrosar la lista de los radicales, enemigos del gobierno que gradualmente iba pasando a manos del conservatismo y una coalición con el liberalismo,  anunciando un nuevo conflicto. Las tensiones políticas se acentuaron cuando las funestas expectativas se materializaron en enfrentamientos aislados entre ciudadanos con diferentes posturas ideológicas. El 1º de octubre de 1883, dos fervientes radicales coreaban vivas a sus fracciones políticas con las expresiones: “ Viva el partido radical, nosotros somos radicales, abajo los godos”. El reto fue respondido por otros ciudadanos con apasionadas arengas constituidas en el detonante que encendió la trifulca. El balance final de la escaramuza fue la mano amputada de uno de los manifestantesy el recrudecimiento de las tensiones, pues el orden público seguía deteriorándose con desordenes causados “por quienes a altas horas de la noche entran a las pulperías donde se embriagan con aguardiente y salen a la calle a escandalizar y tratar mal a personas honradas”, decía el alcalde en una comunicación, solicitando autorización para ordenar el cierra de los expendios de licor a partir de las nueve de la noche.

 La guerra se desató de nuevo, esta vez, el gobierno estaba en manos de Rafael Núñez, quien inicialmente fue liberal y ahora como conservador se enfrentaba a sus antiguos correligionarios, por eso, ahora  fueron los liberales radicales, quienes en Santa Rosa debían firmar documentos comprometiéndose a no denigrar del gobierno, so pena de cancelar una multa. Un fiador debía avalar la fianza. El drama de la población y la escasez de alimentos, hizo que se alimentaran con el obambo, un tubérculo, hoy desaparecido, que mitigó la penuria; pero,  aunque "el pueblo es muy pobre, decía el alcalde,  y no hay que quitarle nada a nadie , hay una fuerza de 50 hombres sin como mantenerlos"; por eso, se exigían  exacciones, onerosos gravámenes e impuestos a los considerados enemigos primero; segundo a los indiferentes que "a nadie sirven" y en último grado a los llamados amigos, pero que no han prestado servicio alguno al gobierno”.

Algunos años  de paz vivieron los santarrosanos hasta que se desató la sangrienta Guerra de los Mil Días. El enfrentamiento dejó siniestras huellas en el alma de todos los habitantes de la ciudad. Los liberales que no siguieron a sus partidarios al campo de batalla, aparte de las onerosas contribuciones de guerra eran obligados a permanecer confinados en sus casas y si violaban el arresto domiciliario eran encarcelados. Quienes no podían pagar su contribución de guerra iban al cepo y los que quedaban en la inopia por las exacciones, eran obligados a entregar humildes elementos del ajuar doméstico. El último clavo de este ataúd de desgracias para los opositores se colocó en el mes de diciembre de 1901, cuando fue asesinado uno de los jefes del liberalismo don Eusebio ángel y herido su hermano.


El 10 de abril de 1902, el Medio Batallón Santa Rosa al mando de Jesús María Villegas, fue sorprendido en las horas de la madrugada en Armenia y muertos a machete más de veinte santarrosanos, hecho que causó un fuerte impacto en la población; hubo luto y tristeza. El lúgubre semblante de la población terminó cuando el 6 junio de 1902 a instancias del gobierno nacional y el alcalde Juan Clímaco López, se consagró el país al Sagrado Corazón de Jesús y la ciudad asumió la significativa celebración como un ritual de exorcismo reparador, iluminando con velas las fachadas de las viviendas la noche previa a la ceremonia y engalanando el templo con vistosos ornamentos sagrados y coloridos arreglos florales. 


En las dos primeras décadas del siglo XX,  Martiniano Trujillo, quien años después sería el bisabuelo del hoy expresidente César Gaviria, con un grupo de sus diecisiete hijos tuvo una profunda influencia en la ciudad, alternándose la alcaldía, y el concejo durante el período referido. La década comprendida entre 1920 y 1930, fue de profunda agitación política especialmente en sus postrimerías, Pedro Luis Giménez, líder del conservatismo se enfrentó con un sector de su partido y parte del clero; además, el liberalismo, unido con el partido comunista y el socialismo crecía en adeptos y se preparaba para asumir el poder. Fue un período tenso, donde los oradores con sus “discursos líricos políticos”, prendían la plaza y luego se marchaban dejando a una población dividida por los odios partidistas, marcando el fin definitivo de las pocas relaciones de confianza consolidadas en las jornadas del trabajo colectivo de los primeros lustros de la población. María Cano, en 1927, desde los vagones del tren que la conducía a Pereira, se dirigió a la clase obrera de la ciudad y al partir, el juez civil del circuito la acompañó hasta Pereira. Restrepo, quien era el juez de espíritu libertario y rebelde, había tenido agrios enfrentamientos con el alcalde cuando en una visita a las instalaciones de la cárcel se encontró entre los haberes de uno de los detenidos , una obra de José María Vargas Vila; el mandatario municipal ordenó decomisar el libro censurado por el régimen, pero el funcionario judicial se opuso decididamente con la expresando "no tenemos que hacerles caso a las prohibiciones de esos sayones", refiriéndose a los curas. La situación se hizo más tensa, cuando el alcalde hizo privar al juez de la libertad y éste, cuando salió de la cárcel, ordenó detener al jefe de policía. El juez, era un activo militante de los partidos de oposición y participaba con arengas y discursos en los mitínis de la clase obrera, no ocultando un intimidante revólver que se negó a entregar cuando fue requerido por la policía aumentando aún más el enrarecido ambiente político. 

Por eso, no fue de extrañar, que al regresar Restrepo de Pereira , encontrara su destitución fulminante en su escritorio.

Pero, finalizando la década del veinte, estalla otro fuerte enfrentamiento entre quien fue el máximo líder del partido conservado r, Pedro Luis Giménez y otro sector del conservatismo apoyado con virulencia por un sector del clero, encabezado por el padre Buitrago quienes convirtieron las homilías en el púlpito en virulentos ataque políticos y los concejales sus actos administrativos en cargos contra el clero. Al final de la década Pedro Luis Giménez, perdió sus mayorías y se fue distanciando del conservatismo sin dejar de participar en el proceso administativo cuando su hijo ocupó por el liberalismo la alcaldía de la ciudad. 

En 1930 pierde el conservatismo el poder y Rafael Olaya Herrera, ordena que sin excepción, en todos los municipios de Colombia, se nombren alcaldes Liberales. En Santa Rosa, la correlación de fuerzas estaba a favor del conservatismo, como lo demuestra la composición del Concejo: de once ediles, nueve eran conservadores. Esto hizo que los alcaldes carecieran de gobernabilidad y catalogaban la administración de la ciudad como una “leonera”, donde un rumor infundado o no, podía encender una hoguera de enfrentamientos. Sin embargo, la guerra con el Perú, atemperó los odios partidistas cuando todas las colectividades con el lema de "paz en el interior y guerra en las fronteras" abocaron unidas y con decisión la reacción contra el dictador Sanchez Cerro del Perú que había ocupado con el objeto de anexarla a su país parte del trapecio amazónico. Los peruanos abandonaron sus proyectos de expansión y el país después de breves períodos de convivencia gracias a ciertas estrategias de recobrar la confianza nombraron canales de comunicación escogiendo el partido liberal un grupo de conservadores y a su vez este partido escogía de las huestes liberales el grupo que abocaría conversaciones y planes para zanjar las diferencias de una manera civilizada.


Sin embargo, la dinámica de la violencia desbordó las tímidas estrategias para restaurar la convivencia social como ocurrió el domingo 16 de abril de  1933, en la ya Plaza de Bolívar cuando una reunión para quemar a “Judas”, el Domingo de Resurrección, terminó con un enfrentamiento entre la oposición conservadora y la fuerza pública, dirigida por el alcalde liberal Emilio Arango V. dejando como saldo dos muertos y varios heridos. Se seguía ahondando, la brecha de odio y polarización política y poco tiempo después otro "chisme" casi genera una asonada cuando se esparció el infundio que desde la sede de la Alcaldía, se había retirado el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús y relegado al cuarto de San Alejo. El alcalde previendo una reacción visceral, por el fervor místico que la población profesaba a histórica imagen entronizada en 1902, mientras la población guardaba riguroso duelo por los soldados muertos en el asalto de Armenia, acudió sin pérdida de tiempo y despojado de cualquier rasgo de altivez u orgullo, al templo para garantizarle al levita que invitaba a todos los habitantes de la ciudad a su despacho con el fin de comprobar personalmente que el rumor propagado era, además de perverso, era infundado. Las procelosas y turbias aguas, volvieron a su nivel.  





Antigua escuela Católica, 
La exclusión de algunos de los profesores conservadores de las escuelas de la ciudad, hizo que con el apoyo del Concejo Municipal se creara la Escuela Católica, sin contar con la anuencia del alcalde de entonces. Cuando el enfrentamiento de los grupos políticos se acentuaba, se nombraban alcaldes traídos de otros pueblos para "ofrecer garantías" a las dos colectividades políticas y no pocas veces a las luchas intestinas y divisiones que tenían los dos partidos. 

En 1948, el conservatismo había asumido el control del Estado y después de la muerte del doctor Jorge Eliécer Gaitán, líder liberal que encarnaba la esperanza del pueblo; "Cacharrito", un apasionado seguidor del líder fue ultimado por reivindicar con un ¡viva¡ su gesta: "¡mataron a mi papá,¡ afirman algunos que expreso y el victimario mientras atentaba contra la integridad del humilde comerciante respondió : y el hijo también se murió". Se reactivaba así  la pugna liberal conservadora en todo el país; el gobierno que había sumido el poder por una división del liberalismo mayoría entonces,  en el país, impone a través de grupos respaldados por la fuerza pública, una siniestra represión para conservar el poder , cuya expresión descarnada y cruel la encontramos en la obra “viento seco” que estremece y angustia : otra vez, como en el siglo XIX y en 1933, “la defensa de las instituciones y el orden legitima el abuso de poder. En este doloroso capítulo, aunque si bien es cierto que no hubo las  masacres que nos avergonzaron ante  propios y extraños, en Santa Rosa comienza un proceso de persecución a los ciudadanos de filiación liberal a través de policías llamados aplanchadores, atentados y colocación de “bombas” en sus residencias obligando a abandonar la ciudad prestigiosos y honrados personalidades ; aunque hubo ejemplos de resistencia al fuego que se atizaba por los dirigentes de ambos partidos desde los directorios de la capital, pues desde el corregimiento del Español, en época electoral el jefe del liberalismo salía encabezando la fila de jinetes en sus corceles ondeando la bandera roja y después,  hacía lo propio su hijo, encabezando las huestes conservadoras con sus respectivos pabellones azules y el Sindicato de Pequeños Comerciantes, en una muestra admirable por la tolerancia y el respeto de las ideas de sus integrantes, acogió como enseña una bandera formada por los colores azul y rojo unidos por una franja blanca, toda una lección y demostración de civilización y convivencia en medio del enrarecido ambiente.

 Esta  atmósfera de sectarismo  sólo  vino a desaparecer con la creación del Frente Nacional que si bien tuvo el carácter de excluyente y antidemocrático se le debe reconocer la eliminación de los odios partidistas, cuando las dos colectividades se unieron para elegir Presidente durante diez y seis años y dividiendo los cargos públicos por partidas iguales entre “godos” y “cachiporros”, como despectivamente, se llamaban entre sí , los herederos de los odios ancestrales de los seguidores de Bolívar y Santander.


La elección popular de alcaldes, las actividades previas a la constituyente que terminó con la constitución del 91, que comparada con la del 86, ya obsoleta y anacrónica, trajo una nueva era , donde los municipios contaban con recursos del IVA para realizar obras y dinamizar procesos sociales y culturales y su implementación aunque lenta, desarrolló derechos y arropó a buena parte de nuestra población; los primeros alcaldes abocaron su misión con entusiasmo, aunque sin desconocer que el clientelismo político, manifestado en dádivas como el cemento y el ladrillo y en la oferta de los cargos públicos a cambio del apoyo electoral ya iba cobrando fuerza; con el tiempo, el conservatismo desgastado por el ejercicio del poder y algunos problemas judiciales en estos años, fue derrotado por un joven ajeno a los partidos tradicionales a quien conocí agitando ideas en las épocas de las propuestas presentadas por el pueblo para llevarlas a la Constituyente y durante dos períodos estuvo al frente de los destinos de la ciudad marcando con ello un hito histórico que no se puede desconocer; aunque el poder embriaga y  obnubila generando errores de cálculo que se deben replantear porque a pesar de lo que se cree el electorado no traga entero ; esta frase es aplicable a todos los que buscan el apoyo del pueblo para llegar a los cargos de elección popular.
Hoy, todos conocemos la realidad del país: un modelo económico que vende al mejor postor los recursos naturales, varones electorales que controlan instituciones sagradas para cualquier democracia como la salud, multinacionales asumiendo la soberanía y …, bueno, para que seguir con la salmodia que repetimos impotentes, todos los días. La desesperanza aprendida del pueblo, sabe que en la actual clase política a pesar de sus discursos, no transformará los vicios que carcomen la democracia, pues de acurdo con la sabiduría popular, “los políticos son como los gallinazos: pelean por tripa durante el día y de noche van a dormir al mismo árbol.
            

miércoles, 2 de mayo de 2018

¿La tierra, un planeta en extinción?






Dos variables, una económica y otra demográfica, entre otras, le imprimen a la humanidad una irreversible tendencia autodestructiva. Ambas crecen desmesuradamente, amenazando destruir los recursos naturales y las reservas alimenticias de  la hermosa y deslumbrante “burbuja azul, suspendida por un rayo de sol” que es nuestro planeta, herido por la irracional explotación de sus recursos, en una bárbara conspiración de quienes consideran que el dinero está por encima de los derechos inalienable de los pueblos. 

La tierra, una hermosa burbuja azul suspendida en un rayo de luz en peligro de extinción. (Foto Internet)



El desbordado auge del capital industrial, estimulado por leoninas garantías otorgadas por los Estados a través de tratados de libre de comercio, en beneficio de poderosas empresas nacionales y multinacionales afectando la soberanía y el bienestar de la población con el sofisma del progreso, acelera la destrucción de mares, ríos y bosques. Esta patente de corso para herir la tierra, ha convertido  a los ríos en cloacas, donde además de los deshechos de nuestra “civilización”, se vierten residuos de venenos y sobredosis de cianuro producto de la explotación  minera; se alteran sus cursos, inundando vastas zonas boscosas sacrificando no sólo la vida y el hábitat de las especies nativas, sino también exiliando y desalojando a quienes por generaciones, derivaban su sustento de nuestras arterias fluviales como ocurrió con las represas del Coquimbo e Ituango. 

Todo este coctel tóxico termina en el mar,  contaminando la vida marina y convirtiéndolo en depósito de basura   superando los límites de la imaginación: en algún lugar del mágico piélago, existe una isla de escoria, plástico y deshechos con una extensión de tres veces el territorio de Francia. Grandes explotaciones comerciales de plantas “exóticas “ como eucaliptos y palma africana reemplazan a aquellas especies nativas, fábricas de agua y hogar de una fauna alucinante que nunca valoramos y poco nos importó; mientras tanto, los gases invernadero producto de la descontrolada actividad industrial propician el cambio climático, alteran la atmósfera y cubren el cielo con una inquietante nube de hollín, generando las múltiples patologías que el sistema se niega a aceptar y tratar si tenemos en cuenta la crisis de la salud el país. 


Laguna de San Juan o Don Matías en Santa Rosa de Cabal. Páramos y bosques , verdaderas fábricas de agua, están amenazados ,


Tal vez, dirán algunos, es una visión catastrófica de un espíritu pesimista y plañidero; pero aplicando las lecciones de la historia, sabemos cómo las empresas, corporaciones y magnates que privilegiaron su riqueza sobre la dignidad humana han dulcificado la realidad con grandes inversiones en relaciones públicas, propaganda y no pocas veces en hábiles y poderosos abogados que defienden la tajada del león. No puedo omitir, al escribir estas reflexiones, a CLAIR  CAMERON  PATTERSON, quien durante más de veinte años denunció los mortales efectos del plomo  como agente cancerígeno y nocivo para la salud humana; elemento usado entonces en tuberías para distribución de agua, aditivo en la gasolina, pinturas y muchos más productos de uso masivo. Las empresas automovilísticas, petroleras y quienes se lucraban del referido metal pesado,  acorralaron a Patterson con persecuciones laborales y demandas judiciales respaldadas por “prestigiosos científicos” a sueldo que desprestigiaban ante la opinión pública al valeroso y honesto geólogo. Su sabiduría y valor civil triunfaron al final, cuando el gobierno de Estados Unidos legisló limitando el uso del plomo, reduciendo sus trágicos efectos en el medio ambiente y la cadena alimenticia. 

Se salvaron miles de vidas, pero la  humanidad poco valoró esta lucha de la ciencia contra el poder económico mundial: Patterson, quien además determinó la edad de la tierra, nunca obtuvo el reconocimiento por sus logros científicos y su nombre está casi excluido de los textos de geología, aunque poco nos sorprende, si consideramos que influyentes representantes del poder político y empresarial del mundo niegan el calentamiento global




Árboles nativos, Alto del Chuzo.... todavía sobrevivirán a la acción depredadora del ser hmano?






Clair Cameron Patterson, valioso científico que determinó la edad de la tierra y durante más de veinte años, denunció los letales efectos sobre la salud humana del plomo usado como aditivo en la gasolina .


La variable demográfica expuesta también como causa eficiente para la agonía de la tierra es un hecho notorio, pues mientras la población y el capital industrial tienden a crecer sin límites, nuestro mundo es finito y sobreexplotado y si el hombre, como El Quijote, no recupera la razón antes de morirse, no está muy lejano el fin de nuestra civilización. ¿Soluciones? Existen, mientras haya conciencia y voluntad política; por lo pronto, clamamos por reivindicar el aire, los bosques, el agua, el suelo, como patrimonio de los pueblos y no como botín pirata de quienes son tan pobres, tan pobres, que no tienen sino dinero.           

lunes, 18 de diciembre de 2017

La navidad .

Es indudable que diciembre que diciembre es el mes más excepcional del año. En efecto, un decorado especial de luces multicolores, festones y villancicos predisponen a la población para conmemorar , según la tradición católica, el nacimiento de Cristo bajo una atmósfera singular que deja una pincelada de colo exorcizando los grises tonos de la cotidianidad inherentes a un descafeinado año dedicado al trabajo. Hasta la naturaleza contribuye a ello, o al menos así era cuando el calentamiento global no había afectado los ciclos de verano e invierno, pues las noches de diciembre son tan claras y tachonadas de estrellas que Rafael Pombo las comparaba con la imagen de un rey que abre las puertas de su palacio para permitirle a sus súbditos ver en todo su esplendor la belleza de su trono.

 La escena del nacimiento que proyectaba todo su mensaje de paz. (Foto internet)


En esta época del año, la nostalgia nos obliga a recordar la navidad de antes y al compararla con la de hoy, notamos tan marcadas diferencias que nos sentimos fuera de contexto, aves raras, lobos esteparios atrapados entre dos épocas separadas por fronteras arcifinias. Diciembre era el mes donde la cohesión social, propia de la herencia colectiva y solidaria de nuestra cultura , se manifestaba en toda su plenitud; todo giraba en torno al pesebre y en su diseño y  elaboración se empleaba una verdadera división doméstica del trabajo, coordinada por "ese Dios sin ateos", que era la madre, quien asignaba funciones:obtener en la galería los cajones que estrategicamente ubicados formarían la infraestructura de las significativas escenas del nacimiento; sobre esta base, se desplegaba el papel, previamente pintado de verde con anilina vegetal, perfilándose poco a poco los espacios donde se ubicarían las aldeas, dehesas, hondonadas, cascadas;  el pesebre de entonces carecía de la nieve con la cual asocian ahora la celebración, tampoco los desiertos propios de las escenas bíblicas, resaltando las casitas de cartón desarmables que evocaban nuestras raíces y sobre todo la accidentada topografía propia de las laderas andinas. Previamente, toda la familia se desplegaba en alegre y emotiva comitiva sobre las faldas de las colinas que enmarcan ese plano inclinado donde se asienta la ciudad en busca de musgo, chamizos, troncos añejos, bromelias y cardos para matizar y ornamentar las evocativas imágenes, hecho que hoy confieso, con la esperanza que haya prescrito cualquier proceso administrativo, disciplinario o penal por tal concepto.


..El imperio de la imaginación infantil sentaba sus reales en escenas como las de un jinete cabalgando en un feroz tigre, una locomotora atravesando un indiferente rebaño de ovejas...(foto internet)


Ya no queda rastro alguno del pesebre de ayer, que por ser descomunal se le asignaba un cuarto exclusivo en las casas y en la que el imperio de la imaginación infantil sentaba sus reales en escenas como las de un jineta cabalgando en un feroz tigre, una locomotora atravesando entre un indiferente rebaño de ovejas cuidadas por un pastor manco y con la cabeza remendada y un fantástico paisaje de fondo, formado por torrentosas cascadas de algodón, desprendidas de enormes peñascos de papel encerado culminando su vertiginosa caída en estanques de espejos rotos donde nadaban patos de carey y la  caravana de los tres reyes magos que lucían gigantescos atravesando las pequeñas aldeas.

Todo esto era presidido por la escena del nacimiento proyectando su mensaje de paz sobre el hermoso entorno. Bajo este apacible céfiro se celebraba la Navidad y mientras los adultos preparaban para obsequiar en las novenas exquisitos platos de nuestra cocina criolla, la jauría de muchachos convertidos en verdaderos torbellinos con piernas perseguían a los globos hasta donde tocaran pared, regresando exhaustos exhibiendo como preciados trofeos los restos humeantes del vencido globo, con la ropa hecha jirones y las devastadoras mandíbulas de un feroz mastín impresas para la posteridad en sus adoloridos glúteos.

Durante nueve días los niños se desplazaban por todas las casas del barrio, con sus panderetas hechas con tapas de cerveza aplanadas y engarzadas en un alambre, maracas, pitos y otros instrumentos musicales elaborados artesanalmente cantando villancicos y rezando con fervor la novena de aguinaldos , una novena que ha integrado a la población colombiana durante más de cien años y escrita por , Bertilda Samper Acosta nacida en Bogotá en 1856 e hija del célebre matrimonio formado por una de las grandes escritoras del país, Soledad Acosta y el brillante literato, prestante líder político José María Samper.

Abundaba la natilla, los vecinos sin distinción de clase intercambiaban este plato tradicional y nunca hastiaba ni saturaba porque tenía un ingrediente que le daba un sabor especial: el afecto con que se preparaba y el sincero cariño con que se ofrecía. El licor era controlado pues había que ir sobrios a la misa de gallo.

Los Villancicos, como el pesebre han sobrevivido al paso de los años, tras la Reforma religiosa que distanció a Inglaterra de la Iglesia Católica, los frailes fueron expulsados y la navidad prohibida, pero si con ello se logró borrar el rastro de sus canciones en las cortes , en cambio fue imposible desarraigar del campo las antiguas costumbres navideñas. Los carols, villancicos ingleses, se convirtieron en baladas populares, preservadas "en voz baja" y sus letras escritas a mano en burdas hojas circularon de casa en casa y permitieron guardar los ecos de estas canciones recogidas por el recuerdo amoroso de las gentes del pueblo." Adriana Herrera Téllez , Todo sobre la Navidad.  


Aún se conserva la tradición iniciada hace más de mil doscientos años en la aldea de Greccio, Italia, cuando Francisco de Asís, reuniera a los campesinos del lugar y representara en vivo a la luz de las antorchas la escena del nacimiento. Así el joven de los pies descalzos , que quería suplicar del emperador una ley para que en la Nochebuena  todos cuantos pudieran arrojasen por los caminos trigo y otros granos a fin de que también las avecillas se regocijaran en ese día y que recorrió las aldeas de Italia predicando su júbilo y llamando a hombres, peces y pájaros a entonar un mismo cántico de alabanza al Señor , no sólo dejó una oración `por la paz que ha sobrevivido a todas las guerras del mundo, sino que encontró el modo más sencillo de hacer que en lo sucesivo , al menos una vez cada tanto, los seres humanos nos hiciéramos niños: el pesebre.(Adriana Herrera Téllez , Todo sobre la Navidad) 


Aunque este apacible decorado ha cambiado pues hoy Colombia es un país laico, con libertad de cultos, el pesebre es sintético y ocupa un lugar secundario en la celebración eclipsado por una sociedad de consumo que impone regalos forzados y por momentos se sumerge  en una vorágine etílica y económica, el mundo Católico sigue cantando los villancicos, los mismos que en la época colonial fueron prohibidos por la misma iglesia por ser "bullozos" y contrarios al respeto debido al culto cristiano,  pero siempre "terminó imponiéndose la sentencia, dice Adraiana Herrera T., de que "el que canta, ora dos veces y las gentes continuaron  alabando a Dios con expresiones propias. Y aún no se ha borrado de la memoria colectiva lo que la tradición conoce como el Milagro de Belén, cuando el Rey de Reyes nació en un establo en señal de humildad en rechazo a la desbordada opulencia de quienes como príncipes se pasean "con su corona de hielo bajo el sol" .

Teniendo presente este mensaje prevalecerá la solidaridad y la comprensión con los que sufren y renacerá el espíritu de la navidad de ayer con su mensaje de solidaridad y tal vez así como nos lo cuenta Euclides Jaramillo , volveremos a escuchar el coro de voces infantiles que antes cantaban: "Esta noche es Navidad, noche de andar en pandillas; los unos comiendo rellena, los otros comiendo natilla".

Tomado del libro: Santa Rosa de Cabal, historia, crónicas e imágenes del autor del presente blog, Jaime Fernández Botero.


Esta año, Santa Rosa , también se bañó de luz y de color para continuar la tradición.

          

viernes, 15 de diciembre de 2017

La salud en Colombia: entre lo surrealista y lo macabro





La salud en nuestro país ha oscilado en el rango marcado por lo surrealista y lo macabro. Ya desde los albores de nuestra fundación se creó una junta de salubridad con la doble función de prevenir y combatir enfermedades y ejercer las funciones administrativas de clasificar a los ciudadanos según su capacidad económica, para cumplir con las obligaciones de trabajar en las obras públicas. La lucha de los primeros pobladores contra la viruela, disentería, sarampión, enfermedades respiratorias y otros tipos de patologías fue titánica y llegó a niveles inimaginables en la época actual:




Vacuna contra la viruela aplicada en en el siglo XIX. (Tomado de Internet)


Para combatir la viruela, que dejaba al sobreviviente ciego o desfigurado, era necesario escoger al niño más robusto y sano de la aldea, quien tenía el dudoso honor de ser convertido en conejillo de indias, inoculándole el virus o “pus” de la viruela debidamente atenuado y obtenido de las costras de las reses infectadas con el referido germen. El organismo del rubicundo infante generaba los anticuerpos con los cuales se vacunaban “brazo a brazo” los demás niños y a la población en general. Si la situación se complicaba, era necesario habilitar el matadero municipal como hospital,  con el fin de aprovechar sus precarias instalaciones, ubicadas en las afueras de la aldea para tratar allí a las víctimas del tenebroso flagelo. Cuando esto ocurría, se les permitía a los “matanceros” sacrificar en el campo a las reses para mantener el abastecimiento de carne.



Amputación. (Tomado de internet)


 No había médicos; los accidentes eran frecuentes, en especial los causados por los trapiches que desgarraban y trituraban los miembros de quienes trabajaban en las moliendas y el encargado de cercenar los destrozados brazos era el carpintero municipal, quien tenía licencia escrita expedida por el alcalde para “practicar amputaciones”, complementando no pocas veces su dramática operación, con un pegote de telarañas con propiedades, según las creencias de entonces, de ser un efectivo anticoagulante. Los tratamientos folclóricos, pintorescos y hasta mágicos eran también muy comunes: los orzuelos se curaban untándose babas en ayunas; al niño que se demoraba en hablar le preparaban un afrechero o pinche y más de una vez nos tocó ir a las mangas a conseguir boñiga de vaca para  mezclarla con leche caliente y así con esta amarga pócima curar la buenamoza.



La salud en Colombia. Caricaturista de la Patria  de Manizales.( tomado de Internet)


Hoy en Colombia, en pleno apogeo de la ciencia terapéutica, pasamos de lo surrealista a lo macabro: mientras se lanzan las campanas al vuelo por la obtención de la paz, nuestro gobernante se pasea por el mundo preconizando las bondades de su gestión y los representantes  le embuten a la Constitución “sapos, micos y conejos”, el pueblo es rechazado en clínicas y hospitales cuando requiere atención médica, sufriendo  el paseo de la muerte;  el paciente ve con angustia como le niegan una cita, después de pasar en vela una noche a las puertas de una EPS asaeteado por el dolor y las madres, sienten la impotencia  de ver la vida de sus hijos apagándose en medio de convulsiones y agónicos estertores,  sin atención que atenúe el  drama y la imposibilidad de obtener el suministro de la providencial medicina que  garantice derecho fundamental a la vida. Sin embargo, no toda Colombia se resignó a estar encandilada con el circo o sainete de corrupción, sofisma e insensibilidad montada por la  la dinastía que nos ha gobernado: en Cartagena, un grupo de médicos impactados por las desgarradoras escenas de ver el suplicio de numerosos niños agobiados por enfermedades terminales, después de agotar tutelas e incidentes de desacato, decidieron como desesperado recurso demandar al Estado Colombiano ante La Asociación Interamericana de Derechos Humanos. La cruda evidencia obligó a la referida entidad a exigirle a los gobernantes las medidas mínimas para proteger la vida de los infantes; sin embargo, el drama continúa para un gran sector de la población infantil  del país.



 Nadie se ruborizó por el fallo que desnuda la falacia de nuestro “Estado Social de Derecho”; lo anormal se ha incorporado a nuestra cotidianidad y la desesperanza aprendida invadió al cuerpo social. Nuestro sistema, dice un ciudadano, dominado por “ira e intenso dolor, motivado por grave e injusta provocación”, logró sutilmente la macabra eficiencia que tuvieron los nazis en destruir la vida humana; pero sin emplear sus siniestras cámaras de horror. ¡ no hay derecho¡  


martes, 7 de noviembre de 2017

Las Minas del Chaquiro y su bosque de niebla.


Las minas del Chaquiro en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Colombia, fueron explotadas desde principios del siglo XX. Los profundos socabones que hieren la montaña y se ramifican por todas direcciones registran su antiguedad; en 1919, se abre un proceso policial, cuando son sorprendidas algunas personas laborando subrepticiamente por la noche en la mina; una de ellas fue capturada y las demás escaparon por un orificio que a manera de respiradero había en la parte superior del túnel. El proceso se cerró cuando el infractor falleció en le hospital local. 




Las Minas del Chaquiro y su bosque de niebla.




El Chaquiro y Rincón Santo.




Hermosas imágenes del bosque, en terrenos inclinados los árboles desarrollan raíces aéreas para anclarse al suelo.




La magia de ese mundo oculto, nuestro bosque de niebla, en peligro de desaparecer si no lo conocemos, protegemos y luchamos por hacer cumplir las normas que instan a su preservación.


Musgos, líquenes , valiosos reguladores del clima e invaluables especies para contrarrestar el letal calentamiento global.




El equipo de demolición de la naturaleza encarnado por hongos, bacterias y microorganismos que descomponen los árboles que han cumplido su ciclo de vida, llenado de nutrientes el suelo y convirtiéndolo en una feraz matriz que reinventa el bosque con las semillas esparcidas por murciélagos, dantas, roedores, aves, el viento y otras especies. 





"Nada se destruye, todo se transforma."





El húmedo, histórico y legendario socavón.


Su historia y  la belleza natural que enmarca su entorno las hacen ideales para implementar el turismo de aventura y de naturaleza, pues el bosque de niebla se manifiesta desde la salida en San Ramón con todas sus maravillosas imágenes. El camino debe cruzar varias veces el río San Eugenio por la carencia de puentes y a medida que se asciende se observa la dinámica de nuestros bosques nativos, frecuentemente cubiertos de neblina, matizados por bromelias, quiches y orquídeas. "Cada árbol es un jardín botánico con decenas de especies asociadas, todas dedicadas a la labor de cosechar las diminutas gotas de agua que forman la neblina. Esta agua que escurre por hojas, ramas y troncos contribuye a incrementar el caudal de los ríos y quebradas que nacen en los páramos". Los sentidos estimulados por el aire puro de la montaña captan el bálsamo que embriaga el espíritu y las formas, colores y sonidos de un mundo oculto para quienes viven en los sulfuroso y tóxico smog de las capitales. En este paradisíaco entorno la naturaleza o la divinidad le asignó una tarea a cada especie animal o planta: el viento esparce las semillas para reinventar el bosque, muchas de ellas medran en los tallos de los grandes árboles como las bromelias que así se empinan para alcanzar los vivificantes rayos del sol; los insectos y las aves obrando como agentes polinizadores se convierten en sembradores alados dejando una estela de vida a medida que cumplen su periplo entre orquídeas y sutiles flores; roedores, marsupiales y murciélagos dispersan a su vez  las semillas de los frutos que les sirven de alimento, mientras el equipo de demolición de la naturaleza, encarnado por hongos, microorganismos y bacterias, descomponen los añejos troncos vencidos por el tiempo, hojas y todo aquella materia orgánica cuyo ciclo se ha cumplido, conviertiéndolos en nutrientes enriqueciendo  el suelo convirtiéndolo en una feraz matriz que fecunda y convierte en alucinante flora la simiente esparcida por los vientos y los demás habitantes de este mundo oculto e ignorado por el hombre moderno, que sólo piensa en lucro y ha convertido en mercancía los bosques que los españoles confundieron con el paraíso terrenal cuando se "toparon" por accidente con nuestro continente. 

Saliendo del socavón con el material.





El vagón con el material iba hacia un planchón" desde el cual se despachaba por una malaquita (cables) el barril con los escombros hasta una especie de canal que los dejaba a disposición de los molinos.




Molinos que trituraban el material.





Imagen que nos permite visualizar el proceso que se realizaba en las minas .








La magia que hechiza y enloquece al mundo.


Las minas. la mina se encuentra en la ladera de la empinada montaña cerca , muy cerca de la entrada cae una cascada que se desprende de una imponente pared vertical: el sector es escabroso y a principios del siglo XX, dos extranjeros se perdieron en sus intrincados bosques y recovecos; uno de ellos se precipitó por un abismo pereciendo en el acto; su cuerpo fue luego rescatado por una comisión encabezada por el alcalde Blas Arbeláez. Su historia la cuento en el presente blog, con el título de "Sangre en las minas del Chaquiro."

La mina está excavada en peña viva y `para ello se empleó la dinamita y el compresor. Estaba compuesta por un molino con varios pisones que trituraban el material; de la colina salía una tubería cuyo diámetro se iba reduciendo para aumentar su fuerza y así activar una rueda pélton que movía el molino integrado por cinco pisones, cada uno accionaba sendos y pesados dados con la fuerza necesaria para atomizar el material extraído del vientre de la montaña. Dos rieles, a veces hechos con las finas maderas del bosque como el encenillo, hoy casi extinto,  encausaba el vagón cargado de roca hasta un planchón. Desde allí, dos cables, uno iba y el otro regresaba, trasportaban sendas malaquitas, consistente en barriles; el que bajaba con el material se desplazaba hasta verter su contenido, después de accionarse una palanca que abría el recipiente, en un canal que como un tabogán dejaba el material a disposición de los pisones donde eran triturados. Después, quedaba una especie de ripio, una parte de éste insinuaba el oro y era depositada en una mesa inclinada y después de someterlo con manguera a la acción del agua, el oro quedaba en la parte superior del inclinado recipiente. La parte del material sobrante y que no insinuaba partículas del áureo metal era depositado en cuatro barriles y mezclada con mercurio, azogue, un vegetal llamado chilca y agua. Cada tonel giraba durante 24 horas. El proceso final se cumplía al depositar los referidos componentes en un recipiente y una vez sometido a la acción del fuego, el oro iba saliendo en terroncitos, refulgente. El procedimiento era como se ve complejo, una especie de alquimia empírica tortuosa y dispendiosa para extraerle a la montaña pequeñas partículas del áureo metal.

En el interior del socabón, los mineros coqueteaban con la muerte, pues eran comunes los desprendimientos de rocas debido a las numerosas filtraciones de agua generando peligrosos derrumbes; por eso, las finas maderas del bosque, reforzaban el túnel soportando la presión de la montaña en las casi dos cuadras de profundidad y sus múltiples derivaciones que seguían las direcciones de las ansiadas vetas.  Se extraía oro y plata y de acuerdo con la narración de uno de los mineros " cuando se perfilaban fibras o hilos blancos y delgados se tomaba un cateador por donde iba pintando la veta DIENTE DE PERRO , ésta se abría o se perdía ...

Se dice que nadie es ateo en el aire o en el mar; los lobos de los océanos expresaban "si vas a entrar al mar, aprende a orar"; los osados mineros también tenían la fe como conjuro para sortear los avatares de su temeraria misión: los socavones tenían nombres : el Cristo, denominado así por una piedrecilla en forma de cruz, propia de este sector de la mina; San Antonio , etc. Tal vez, esta conexión espiritual con el objeto de su devoción, los salvó de quedar devorados por este "Moloch" de rocas, cuando en una ocasión una gigantesca piedra osciló más de lo acostumbrado permitiendo que la voz de alarma llegara a los obreros:¡no toquen esa piedra, salgan todos de la mina¡ y como un milagro, el alud, proyectó hacia afuera a quienes no habían salido todavía del húmedo túnel.

La fe mueve montañas.

Al regresar de este maravilloso recorrido por las minas del Chaquiro y su bosque de niebla, podemos decir como  el ratoncito que por accidente cayó en el tonel con aguardiente y una vez logró salir ya copetón,  después de chapalear por mucho tiempo intentando salir, gritó : ¡"ahora sí que me saquen el gato ¡

Vea en youtube Jaime Fernández Botero los pormenores de la excursión a las minas y su bosque de niebla.




Jaime Fernández Botero



Dibujo realizado por el autor del presente blog, que plasma el complejo proceso de extracción del oro ,



Uno de los barriles que giraba separando el "oro de la escoria"

"el alma" de una frágil hoja eternizada por el paso de eones, miles de años. Fósil que encontramos en el ascenso a las minas, en el lecho del San Eugenio.





Ahora sí : ¡qué nos saquen el gato¡

lunes, 23 de octubre de 2017

Plazuela del Rosario y el monumento a los fundadores.



Tres plazas públicas proyectaron los santarrosanos en el siglo XIX, en el modelo urbanístico que se iría implementando en la ciudad gradualmente en su marcha institucional: el parque de Colón; la plazuela de Santander al norte de la población y la plazuela del Rosario al sur, en la colina del mismo nombre. La primera de ellas,  constituyó el centro de la ciudad y se trazó en 1870. En torno del referido parque, adornado tiempo después con una pila que dejamos perder, empezó a desarrollarse la ciudad, ubicando como centros de poder la casa consistorial o alcaldía, al norte y la iglesia, al sur. Después de 1930, tomó el nombre de Plaza de Bolívar. El sitio elegido para erigir la plaza de Santander se cambió de destinación y se acordó construir allí el Hospitalito infantil, para brindar a los niños una atención especial y personalizada.


Facsímil de boletín número cinco con el cual en 1944, se difundían las actividades procentenario de la ciudad. En la imagen la maqueta del monumento a los fundadores con el busto de Fermín López , la placa con la escena alegórica a los colonizadores y la leona. 


En el lugar asignado para erigir La plazuela del Rosario, se empieza a construir en 1944 el parque de Los Fundadores, como parte de las obras erigidas para conmemorar los cien años de Santa Rosa con la decisiva participación de La Sociedad de Mejoras Públicas. La referida entidad cívica estableció comunicación y motivó a las colonias de santarrosanos residentes en diferentes partes del país y del mundo para lograr la financiación del monumento a los Fundadores con el busto de Fermín López como imagen central; una leona y una placa alegórica alusiva a la gesta de los colonizadores, realzaban y complementaban el  perfil del fundador que sería moldeado por el maestro C. Quintero, quien ya ostentaba un reconocimiento regional en esta modalidad artística.


Como era propio de la esencia de la época, la vinculación de los hijos de la Ciudad Modelo a la obra fue masiva y se inauguró solemnemente con la asistencia de las colonias, personalidades de la ciudad y gran parte de la población; el discurso, una vez se hizo el respectivo descubrimiento, estuvo a cargo del padre Camilo Villegas Ángel, quién entonces era para la ciudad una leyenda por su formación intelectual, sus estrechos vínculos con la cultura europea y hasta ciertos rasgos de rebeldía e imponencia que “escandalizaban” a un sector de la población.


Hermoso Vitral de la Milagrosa, realizado por el artista Alemán Walter Wolf, quien nació en 1906, llegó a Colombia en 1940, realizó obras en diferentes templos del país, como el Santuario de las Lajas en Nariño. Infortunadamente, murió asesinado en su hogar en 1980. Hoy es reconocido como uno de los grandes vitralistas del mundo.

La visión del genio plasmada en las obras de los grandes artistas, no siempre fue comprendida por algún sector de la sociedad: la torre Eiffel fue  catalogada con sorna como una “pajarera gigante” o “monumento feo” y “monstruoso”, sin referirnos siquiera a las simplicidades que se dijeron cuando el maestro Rodrigo Arenas Betancur plasmó el ya legendario Bolívar desnudo. El busto de Fermín López tuvo también en su momento sus críticas, pero muy pronto se olvidaron cuando se conoció la interpretación plástica del autor,  pues  en la época  los códigos del arte imponían moldear con  rasgos Griegos (helénicos) o romanos  las imágenes de quienes se inmortalizaban en bronce, para enaltecer y magnificar su gesta histórica e infundirles un aliento épico. Siguiendo esta tradición, muchas obras de Bolívar tienen rasgos romanos y hasta napoleónicos como expresión del Bolívar pensador, legislador y del Bolívar intemporal y antes de ser miradas con desdén, tienen un valor agregado para los historiadores del arte, porque encarnan la visión que en una época determinada tuvieron quienes modelaron la referida efigie.


Busto de Fermín López



Parque Los Fundadores, en la colina del Rosario.




Desde 1944 todos los alcaldes, sus colaboradores y la población en general tuvieron en la efemérides de la ciudad una cita ante el busto de Fermín López erigido en la colina del Rosario; muchos santarrosanos de niños jugaron en su entorno, recuerdan la “leona” y la escena alegórica a la fundación; el monumento tiene por ende, verdadero significado emocional para nuestra gente y nos sintoniza con quienes hicieron del civismo  la razón de su existencia y hoy ya no están.  Todos estos elementos y aún las historias reales o presuntas  tejidas a su alrededor generan cohesión social, confieren el valor histórico y el halo mítico y de leyenda que la imaginación popular forja. Sería muy satisfactorio  volver a ver la obra completa incluyendo la leona y el retablo de los colonos fundadores y así, con La Escuela Apostólica, el monumental vitral de la Milagrosa del talentoso maestro alemán Walter Wolf y con la obra del meritorio artista  Fitzgerald,  homenaje a los soldados de la Patria,  inaugurada el pasado trece de octubre, convertir el sector histórico de Santa Rosa en el punto de encuentro para difundir y visibilizar las  gestas de nuestros ancestros.

Ver, para mayor información al respecto el blog: Atalaya Santa Rosa de Cabal: El monumento a los fundadores.