jueves, 3 de octubre de 2013

Charles Garnier y Luis Lepineux


Charles Garnier, vendía las repollas y las bananas con forma y color de cucaracha-

Inmigrantes en Santa Rosa de Cabal.

CHARLES GARNIER ELUIT Y LUIS LEPINEUX, DOS EUROPEOS QUE ENDULZARON  EL PALADAR DE LOS SANTARROSANOS EN 1.935.

Por Jaime Fernández B.





Llegaron de Francia con muchas ilusiones y pocos bienes, buscando la anhelada paz que no encontraron en su suelo natal; sin embargo, traían entre sus precarios bártulos, la fórmula para fabricar los confites del Viejo Continente con la cual esperaban abrir las puertas de la fortuna.

Pila que adornaba el parque de Colón en 1926.


Llegaron cuando promediaba la década del 20; en ese entonces en donde está  hoy  la plaza de Bolívar, se erigía el parque de Colón y una hermosa pila, hoy orgullo de Manizales, engalanaba el  recinto donde también se realizaba el mercado público. Charles Garnier Eluit, había nacido en Reims, departamento del Marne el 4 de febrero de 1884, y llegó a la ciudad en 1.926; era delgado, frágil y pequeño de estatura. Muchos de los extranjeros que pasaron por nuestra localidad cambiaron de domicilio y buscaron otros horizontes; no fue el caso del inmigrante galo, pues decidido a echar raíces en la ciudad, muy pronto se casó con Mercedes Ríos. Se hizo famoso entre los niños, por que matizaba sus ventas tocando el acordeón y por la diversidad de golosinas que expendía en uno de los toldillos o ventorrillos que se levantaban en la plaza el domingo, entre los cuales se destacaban las exquisitas repollas, cuya fórmula se llevó a la tumba, constituían  un exquisito manjar de forma redonda con una generosa porción de crema o mermelada amarilla en su interior y recubierta exteriormente con una especie de hojuela de harina; saben a “rechupete” decía el santarrosano al probarlas, relamiéndose con fruición, mientras el amable confitero promocionaba su producto exclamando en un chapucero español: “ con una prueba, con dos se ceba y con tres a su casa lleva”. Complementaba su dulce buffet con las cucarachitas, bananas cuya forma y color del desagradable bicho en nada desmotivaba a los pelafustanes de entonces para consumirlas con voracidad y además, preparaba un tipo de barquillo con ariquipe en su interior.


Luis Lepineux
Luis Lepineux había nacido en mayo de 1876, en Montlucon, también era de baja estatura aunque de cuerpo grueso; fue catalogado por las autoridades de la época como un ciudadano correcto y trabajador y si para su coterráneo Garnier la joya de la corona eran las “repollas”, él se ufanaba al ofrecer “las paciencias” delicadas galletas para paladares exquisitos a dos centavos la unidad. En su maleta de viajero que desplegaba en la calle, llevaba también las chupetas, un dulce de forma cónica de vivos colores engastado en un palillo que le daba al sabroso bombón la forma de una vistosa asta de bandera. Todo indica que Lepineux, aunque se insertó en nuestro medio, no soportó la soledad ni las barreras culturales que inconscientemente laceran el alma del foráneo y una tarde, por los lados del puente en la Argelia en inmediaciones de la carrilera, se descerrajó un tiro en la sien. La sangre, como un imagen propia del realismo mágico, manchó su único patrimonio: la maleta; el fluido carmesí entró por las múltiples oquedades del raído cuero y se mezcló con sus policromados dulces en una  postrer caricia a su amable creación,  con la cual soñó conquistar a América.

2 comentarios:

  1. Dr Jaime,Creo que esa fuente o pila que nos enseña, fué cambiada con Manizales por un radio.

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    1. Bueno Nicolás, lo cierto fue que la pila se arrumó en los sótanos de la alcaldía
      una vez se construyó la plaza actual. Manizales la solicitó y los dirigentes de entonces accedieron. La salida de la pila, coincidió con la llegada de un radio que la gobernación de Caldas había donado a Santa Rosa y a todos los municipios.

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