lunes, 23 de octubre de 2017

Plazuela del Rosario y el monumento a los fundadores.



Tres plazas públicas proyectaron los santarrosanos en el siglo XIX, en el modelo urbanístico que se iría implementando en la ciudad gradualmente en su marcha institucional: el parque de Colón; la plazuela de Santander al norte de la población y la plazuela del Rosario al sur, en la colina del mismo nombre. La primera de ellas,  constituyó el centro de la ciudad y se trazó en 1870. En torno del referido parque, adornado tiempo después con una pila que dejamos perder, empezó a desarrollarse la ciudad, ubicando como centros de poder la casa consistorial o alcaldía, al norte y la iglesia, al sur. Después de 1930, tomó el nombre de Plaza de Bolívar. El sitio elegido para erigir la plaza de Santander se cambió de destinación y se acordó construir allí el Hospitalito infantil, para brindar a los niños una atención especial y personalizada.


Facsímil de boletín número cinco con el cual en 1944, se difundían las actividades procentenario de la ciudad. En la imagen la maqueta del monumento a los fundadores con el busto de Fermín López , la placa con la escena alegórica a los colonizadores y la leona. 


En el lugar asignado para erigir La plazuela del Rosario, se empieza a construir en 1944 el parque de Los Fundadores, como parte de las obras erigidas para conmemorar los cien años de Santa Rosa con la decisiva participación de La Sociedad de Mejoras Públicas. La referida entidad cívica estableció comunicación y motivó a las colonias de santarrosanos residentes en diferentes partes del país y del mundo para lograr la financiación del monumento a los Fundadores con el busto de Fermín López como imagen central; una leona y una placa alegórica alusiva a la gesta de los colonizadores, realzaban y complementaban el  perfil del fundador que sería moldeado por el maestro C. Quintero, quien ya ostentaba un reconocimiento regional en esta modalidad artística.


Como era propio de la esencia de la época, la vinculación de los hijos de la Ciudad Modelo a la obra fue masiva y se inauguró solemnemente con la asistencia de las colonias, personalidades de la ciudad y gran parte de la población; el discurso, una vez se hizo el respectivo descubrimiento, estuvo a cargo del padre Camilo Villegas Ángel, quién entonces era para la ciudad una leyenda por su formación intelectual, sus estrechos vínculos con la cultura europea y hasta ciertos rasgos de rebeldía e imponencia que “escandalizaban” a un sector de la población.


Hermoso Vitral de la Milagrosa, realizado por el artista Alemán Walter Wolf, quien nació en 1906, llegó a Colombia en 1940, realizó obras en diferentes templos del país, como el Santuario de las Lajas en Nariño. Infortunadamente, murió asesinado en su hogar en 1980. Hoy es reconocido como uno de los grandes vitralistas del mundo.

La visión del genio plasmada en las obras de los grandes artistas, no siempre fue comprendida por algún sector de la sociedad: la torre Eiffel fue  catalogada con sorna como una “pajarera gigante” o “monumento feo” y “monstruoso”, sin referirnos siquiera a las simplicidades que se dijeron cuando el maestro Rodrigo Arenas Betancur plasmó el ya legendario Bolívar desnudo. El busto de Fermín López tuvo también en su momento sus críticas, pero muy pronto se olvidaron cuando se conoció la interpretación plástica del autor,  pues  en la época  los códigos del arte imponían moldear con  rasgos Griegos (helénicos) o romanos  las imágenes de quienes se inmortalizaban en bronce, para enaltecer y magnificar su gesta histórica e infundirles un aliento épico. Siguiendo esta tradición, muchas obras de Bolívar tienen rasgos romanos y hasta napoleónicos como expresión del Bolívar pensador, legislador y del Bolívar intemporal y antes de ser miradas con desdén, tienen un valor agregado para los historiadores del arte, porque encarnan la visión que en una época determinada tuvieron quienes modelaron la referida efigie.


Busto de Fermín López



Parque Los Fundadores, en la colina del Rosario.




Desde 1944 todos los alcaldes, sus colaboradores y la población en general tuvieron en la efemérides de la ciudad una cita ante el busto de Fermín López erigido en la colina del Rosario; muchos santarrosanos de niños jugaron en su entorno, recuerdan la “leona” y la escena alegórica a la fundación; el monumento tiene por ende, verdadero significado emocional para nuestra gente y nos sintoniza con quienes hicieron del civismo  la razón de su existencia y hoy ya no están.  Todos estos elementos y aún las historias reales o presuntas  tejidas a su alrededor generan cohesión social, confieren el valor histórico y el halo mítico y de leyenda que la imaginación popular forja. Sería muy satisfactorio  volver a ver la obra completa incluyendo la leona y el retablo de los colonos fundadores y así, con La Escuela Apostólica, el monumental vitral de la Milagrosa del talentoso maestro alemán Walter Wolf y con la obra del meritorio artista  Fitzgerald,  homenaje a los soldados de la Patria,  inaugurada el pasado trece de octubre, convertir el sector histórico de Santa Rosa en el punto de encuentro para difundir y visibilizar las  gestas de nuestros ancestros.

Ver, para mayor información al respecto el blog: Atalaya Santa Rosa de Cabal: El monumento a los fundadores.           

No hay comentarios:

Publicar un comentario