jueves, 6 de junio de 2013

El rincón de los fantasmas.

"No hay que creer en brujas; pero que las hay, las hay." Esta frase, típico ejemplo de la figura literaria llamada paradoja, cerraba las largas sesiones de las familias de antaño, cuando  en la ciudad o en las fincas se  reunían para escuchar después del Rosario, las historias del abuelo o de aquellos jornaleros trashumantes que venían en época de cosecha que perpetuaban y daban vida a seres imaginarios, nutriendo las pesadillas de niños y adultos con vampiros, fantasmas, brujas, madremontes, patasolas, jinetes sin cabeza, hadas, gnomos, hombres lobos, unicornios y pollos malignos. La expresiva frase, aunque escéptica inicialmente, dejaba abierta las posibilidades y no descartaba de plano todas aquellas narraciones propias del pensamiento mágico de nuestro pueblo, mirando con respeto las etereas manifestaciones del "plano espiritual o las fuerzas del inframundo."

Antes del " Siglo de las Luces", en las cominidades con fuerte influencia rural, el mito o la leyenda no eran  cuentos, eran realidadades tangibles y en cierta forma condicionaban sus vidas. En los contratos de arrendamiento firmados en Inglaterra, aparecía una cláusula que permitía la rescisión del mismo cuando en la vivienda objeto del convenio "residía"  un fantasma. Pero, ¿ todas las leyendas y manifestaciones paranormales son exclusivamente ficciones producto de la imaginación y la percepción errada de las gentes, y en nombre de la racionalidad debemos rechazarlas de plano? Algunos creen que no.



Alto del Chuzo, los arrieros que iban hacia Marsella, veían llamas y otros extraños fenómenos.

Nuestro espectro de visión al igual que el oido es muy limitado, somos a pesar delavance tecnológico, aves de corral y nos movemos en el lodo y el polvo, sin alas para remontarnos como las águilas sobre el horizonte y ver el mundo desde otra perspectiva; esta limitación nos induce a ridiculizar lo ininteligible con una socarrona sonrisa y cierto tufillo de desprecio; sin embargo, es bueno dejar constancia con la cautela que amerita el tema, que hoy algunos estudiosos se atreven a dar respuestas científicas para explicar algunos fenómenos aparentemente inexplicables. Veamos algunos ejemplos de tantos casos ocurridos en nuestra Santa Rosa de Cabal.

Narro en mi obra Historias y Leyendas de Santa Rosa que en el sitio denominado "El Silencio"", en inmediaciones del lago de pesca "Venecia", en el histórico camino Real que conducía a Guacas y Villamaría, se aparecía, segun decían los campesinos, un general montado en un brioso caballo blanco. El militar, después de lanzar su espada en dirección a la quebrada Santa Rosa que cruza por el lugar, espoleaba su caballo y desaparecía de la vista del atemorizado transeunte, envuelto en un torbellino de polvo. El espectro frecuentó el lugar hasta cuando el tractor, " heraldo del progreso", borró las huellas de los arrieros, del caballo de Tomás Cipriano y su ejército transformando el Camino del Privilegio en una carretera. Una calurosa tarde se encontró el tractor abandonado, tenía el motor encendido. Nunca más se supo del conductor y a partir de ese momento, la visión del general se esfumó definitivamente; su alma, según los vecinos, había encontrado el ansiado reposo porque el operador había hallado el "entierro". Hasta aquí encontramos una leyenda normal; sin embargo, surgen algunas inquietudes al incursionar en la bruma del pasado: El empinado sector donde hoy se encuentra el barrio " El Triunfo" y la vereda de Guacas, fue el escenario en 1860 de un combate entre las fuerzas de Tomás Cipriano de Mosquera y una avanzada del ejército antioqueño que defendía a Manizales; la aparición pues, estaba relacionada con hechos históricos de relevancia nacional.y nos deja un gran interrogante: ¿la alucinante imágen era una proyección del subconciente de las personas o lo hechos reales e históricos hicieron trascender a uno de sus protagonistas, tal vez el propio Mosquera, hasta mucho después de su muerte?

Además , Chopra, en su obra Las siete leyes del éxito nos puede aportar luces para interpretar este pasaje cuando nos dice que "al principio de los tiempos no había nada, sólo energía sin materializarse". El hombre es energía materializada y cuando alguien posee un objeto, lo quiere por avaricia o  porque encarna recuerdos personales o afectivos, lo impregna de su ser y una vez parte al más allá, su fuerza queda latente en el bien objeto de su apego generando vibraciones susceptibles de ser percibidas por las personas. Todas las manifestaciones paranormales desaparecen, de acuerdo con la creencia popular, cuando el oro o el objeto es encontrado. No me atrevo a decir que esto fue lo que ocurrió con el endriago de Tomás Cipriano de mosquera; pero si su endiablado temperamento derrocó presidentes, expulsó clérigos, incluyendo a su hermano arzobispo y moldeó el país a su antojo, bien pudo volver a sus andanzas aterrorizando a los viajeros que iban para Manizales.               



Algunos ufólogos afirman que naves con una tecnología diferente a la convencional frecuentan sitios de alta concentración de energía como el volcán Popocatépetl en Méjico. No deja de ser curioso esta imágen tomada desde el Alto de la Cruz ubicada en el entorno del Chuzo.   


Corriendo  el riesgo de asumir el papel de Abogado del Diablo, me voy a referir a los fenómenos percibidos en el Alto del Chuzo, tratados en otra sección del presente blog. Decían los abuelos que en su entorno ocurrían extraños fenómenos interpretados como misteriosas señales lanzadas por la montaña: un prolongado sonido de campanas se esparcía por el sector, en el ocaso y en la noche se percibían grandes resplandores, la montaña parecía arder como si estuviera envuelta por gigantescas lenguas de fuego y la gente juraba ante una talanquera de cruces que también aparecía una gallina con pollitos de oro y en su entorno rondaban objetos voladores no identificados.Hoy para explicar estos fenómenos, la ciencia habla de sitios de poder, sitios sagrados de la tierra por estar dotados de una cualidad mágica, una fuerza que nos permite sentirnos mucho más vivos y en sintonía directa con la verdadera esencia de la vida y el poder de la naturaleza y donde el hombre llega a estados superiores de conciencia. Según los libros sagrados de diferentes religiones, tanto Moisés como Jesucristo, Mahoma y numerosos santos y sabios de todas las doctrinas han tenido experiencias sumamente intensas en montañas como éstas. Ya es una realidad objetiva y comprobable que estos sitios por su alta concentración de energía y poderosos campos electromagnéticos, almacenan electricidad estática y después de determinado tiempo la liberan, produciendo la luminosidad que según los habitantes del lugar han captado, fenómenos que también se ha documentado en las montañas Rocosas  de Estados Unidos, centro de inspiración mística para muchas culturas indígenas.

Pero si usted está curado de fantasmas y cree que sólo son cuentos para obligar a los niños remilgados a tomarse la sopa, lo invito a visitar la Montaña Encantada, sólo para recibir el maravilloso influjo de su biodiversidad, del bosque nativo que hoy omisivamente las autoridades están dejando cambiar  por eucaliptos, siguiendo el consejo de Enmanuel Zellagro, quien refiriéndose al doctor W. Ross Adey, científico especializado en los efectos biológicos de las altitudes y los campos de bajo nivel energético afirma lo siguiente: "En las alturas hay mucho menos oxígeno en el aire. Para compensar esta falta de oxígeno debemos efectuar inspiraciones más profundas, lo cual hace que expulsemos una mayor cantidad de dioxido de carbono al exhalar, a la vez que permite una mayor entrada de oxígeno al cerebro. Este oxígeno, por su parte, eleva el nivel de las endomorfinas y las encefalinas (estimulantes naturales) en el cerebro, lo que produce una sensación de bienestar o alegría que es muy conocido por los alpinistas, algo muy similar a lo que puede sentir un individuo cuando está bajo los efectos de las sustancias alucinógenas."


El fantasma de la silla mecedora- Fotografía tomada por don Jaime López en la segunda planta de una vieja casona.

El FANTASMA DE LA MECEDORA. A finales de los años 50 o principios de los 60, del siglo anterior, don Jaime López, prestigioso profesional, hijo de don Gerardo López, pintor y pionero de la fotografía en Santa Rosa, fue invitado para registrar las imágenes de una misteriosa silla que en forma permanente se balanceaba sin que persona alguna la ocupara. La mecedora estaba en el corredor de la segunda planta de una antigua vivienda; no sin sorpresa por el extraño fenómeno, al ver el bamboleo que desafiaba las leyes de la inercia, accionó la cámara focalizándola inicialmente en la oscilante poltrona y haciendo posteriormente un aespecie de "barrido" sobre el inquietante entorno. La sorpresa fue mayúscula cuando en el momento de revelar el rollo apareció, en una de las fotos,  la silueta de una misteriosa persona y en la otra el  evanescente perfil de un cuerpo que se aleja, con la curiosa apariencia que la tradición popular le ha dado a las brujas. ¿ Será que la expresión "no hay que creer en brujas, pero que las hay, las hay " va más allá de ser un dicho del pueblo o don Jaime López, con su sensible cámara, a pesar de las limitaciones técnicas, logró capturar la "energía" de alguien con un firme arraigo a los afectos que le dieron sentido a su vida?



Una figura evanescente captó la cámara al hacer un "barrido por el entorno de la misteriosa mecedora.


Bueno, terminamos estas elucubraciones metafísicas que nos alejaron de nuestra cotidianidad y racio
nalidad , insertando un curioso personaje que llegó a la ciudad viajando sobre los raudales del río San Eugenio en la temible borrasca de hace un par de años.Un añejo árbol se convirtió en su trono.

Si quiere conocer algo más del pensamiento mágico de nuestra ciudad los invito a leer mi obra Historias y leyendas de Santa Rosa y lo pueden encontrar en la biblioteca pública.


Un añejo árbol se convirtió en el trono y en el fin del peregrinaje de este náufrago que la última creciente del San Eugenio trajo a la ciudad.  

                  

















       

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