lunes, 17 de junio de 2013

Turismo: la Ruta del Agua.

La Francia, El chorro de Don Lolo, Santa Ana, Santa Rita y Colmenas hacen parte de la Ruta del Agua en nuestra ciudad; un paraíso sin explorar donde se conjugan luz, agua y color.

"A Dios se le fue la mano otorgándole tantas bellezas a Santa Rosa", decía un extranjero admirando con asombro nuestro patrimonio natural, que hoy se encuentra amenazado. Sin embargo, no se tiene conciencia del valioso potencial turístico y económico donde el 85.5% corresponde a la zona rural, un  valioso legado ambiental y cultural en vía de degradación.

Por eso, con el fin de redescubrir todas nuestras fortalezas y debilidades en el referido sector, hemos dividido el mapa de la ciudad en varias rutas: la Ruta del Pensamiento Mágico, la del Agua, La del Bosque de Niebla y las Lagunas Encantadas y la del Camino del Privilegio.
   
Iniciamos con el recorido por la Ruta del Agua. El visitante y el amante de la naturaleza la pueden recorrer en varias etapas, pero nuestro afán por compartir con mis lectores el embriagante paisaje, me induce a hacerlo en una sóla jornada; siete horas más o menos.

La jornada se inicia en "la chiva" que tiene como destino a "Potreros", aunque hoy sólo opera los sábados, es posible a precios módicos, contratarla para un grato paseo . En La Francia descendemos del típico vehículo y tomamos el antiguo camino que iba hasta Santa Rita, Las Fuentes y San Esteban; hoy la vía más bien parece una servidumbre, susceptible de ser arborizado con especies nativas para demarcar su trazado, protegerlo de la erosión, ofrecerle un corredor biológico a las aves y fauna silvestre y enriquecerlo paisajísticamente.  
La chiva, rumbo a Potreros. Pintura a la limón de Elkin Saldarriaga y don Juan Ramírez V. 

  En el río Campoalegrito llegamos a un cruce de senderos; cada uno de ellos nos sintoniza con parajes de incomparable belleza: al sur, El Chorro de Don Lolo, al oriente Santa Rita y el río Campoalegre y al norte Colmenas.  Nos internamos en el cañón por donde fluye el río que surte de agua a la ciudad y caminando entre las fauces formadas por dos gigantescas cascadas de roca, nos encontramos con una visión sobrecogedora e imposible de imaginar para quienes la cotidiniadad ha hecho invisible la riqueza natural de Santa Rosa: El Chorro de Don Lolo. Este imponente salto se precipita desde insospechados pináculos, agitando el alma y elevándonos espiritualmente, pero a la vez, empequeñeciéndonos con su magnificencia , dejando de presente la vulnerabihlidad y fragilidad física del ser humano. Su entorno es una verdadera matriz de fuerza, vida y energía. Es un sitio de poder donde todo el vigor de la naturaleza se manifiesta despabilando los sentidos, adormecidos por la rutina y la vulgar cotidianidad, con la visión alucinante del ímpetu y vigor del torrente, el rocío refrescante que levita en el ambiente por el efecto del agua sublimizada al caer de las alturas y el reflejo iridiscente producido por la fusión de luz, agua y roca. La imágen es un laxante para el alma  y nos lleva a estados superiores de conciencia


Chorro de Don Lolo. Tan imponente como el Salto del Ángel..Su entorno es una verdadera matriz de vida y energía que despabila los sentidos con la vision alucinante del ímpetu del torrente, el rocío refrescante que levita en el ambiente por las partículas de agua sublimizadas en las alturas y el reflejo iridiscente producido por la fusión de luz, agua y roca. (foto, profesor Guillermo Giménez) .
 En 1930, el Presbítero Diego María Gómez, primer historiador de Santa Rosa, describía así "el Salto del Campoalegrito": "...el río Campoalegrito, cerca al camino que conduce a "Potreros", precipita sus aguas de una altura de noventa metros aproximadamente, formando una interesante caída que nos recuerda al majestuoso Tequendama, con sus hirvientes aguas al caer en el abismo, y sus blancos copos que se levantan en forma de ligeras nubes, para luego caer en los alrededores, convertidos en tenue lluvia. Por su caudal es el "Salto del Campoalegrito" el más importante del municipio."

Poco hemos valorado los santarrosanos nuestras riquezas ambientales y por eso, hoy las vemos desaparecer, como la arena entre las manos.Se minimiza su grandeza hasta en la forma en que los identificamos:: al espléndido barranquero lo llamamos pájaro bobo; al melodioso ruiseñor, además de ignorar la belleza de sus trinos, le decimos cucarachero y a la imponente cascada, digna de ser comparada con el Salto del Ángel, la llamamos Chorro de Don Lolo. Cosas de nuestra idiosincracia.

Al descender al río Campoalegre aparece una hermosa visión: la vereda de Santa Rita.
 Una vez energizados con la influencia del  seductor sector, desandamos el camino recorrido y cruzamos el Campoalegrito por un incipiente puente de guadua y nos dirigimos a Santa Rita; a cada lado del afluente se ubican los vestigios del antiguo "puente de bestia", dos gigantescos estribos de calicanto que el tiempo y los elementos no han podido destruír. En este punto, si en realidad se piensa dinamizar el turismo, es necesario erigir un puente seguro, ojalá reconstruír el original con techo de teja y "madera fina labrada", circunatancia que no es imposible, cuando se tiene visión y voluntad política, como se demostró con la recuperación del puente de Santa Ana por parte de la actual administración.Continuando la marcha, una leve cuesta nos lleva al lomo de la serranía y una "puerta de golpe" nos franquea el ingreso a otra dimensión: Santa Rita. Bajando por un pintoresco camino bien cuidado, se van perfilando gradualmente las riberas del río Campoalegre con un hermoso puente colgante incorporado al paisaje; sus imágenes son como postales y el acogedor ambiente constituye el sitio ideal para pasar un día placentero a las orillas de las refrescantes aguas del río Campoalegre.

La región tiene un valioso potencial turístico pues el visitante, aparte de disfrutar los "paseos de olla", puede alquilar caballos, desayunar con un muy bien "trancado desayuno", un suculento almuerzo en la finca de don César Chica, pionero y líder del desarrollo de la veredaa,   y recorrer en alegre y refrescante cabalgata,  el curso del Campoalegre hasta el histórico puente de Santa Ana, el último hito cultual de su especie que sobrevive en la Zona Cafetera.

  

Puente colgante de Santa Rita.

Al continuar la ruta hasta la vereda de yarumal siguiendo el curso del río, múltiples imágenes colman de alicientes a nuestra retina. Aves que se resisten a desaparecer a pesar de la deforestación y la invasión de especies no nativas, vuelan en bandadas o intiman con el ganado en armoniosa simbiosis mientras el aire puro acentúa el aroma de majada. Llama mi atención una especie de garzas negras, relativamente nuevas en nuestros campos; se conocen con el nombre de coquitos y son de la familia de los ibis. Es emocionante verlas medrar entre el ganado y cuando remontan el vuelo sus  plumas de azabache se tornan iridiscentes al  reflejar el brillo del sol. Aunque también las he visto por la ruta a Termales, el entorno del río les da un marco verdaderamente sublime. Cuánto durarán en nuetra región, tan poca afecta a la fauna silvestre?

Uno de los aspectos que han ignorado las autoridades y la gente de Santa Rosa es la cultura del río. Nunca se han visibilizado sus atributos , aunque persisten vestigios de su antiguo esplendor representado en los numerosos y variados puentes, hechos con los materiales de la región, moldeados con graciosas formas, prácticos y armonizando con el paisaje y de cuya técnica aún pueden dar fe algunos de los depositarios de esta técnica ancestral. 

Santa Rita y la cultura del río. Puentes prácticos con gráciles formas, armonizando con el paisaje.
Otro bouquet le ofrece la zona al caminante enamorado de la naturaleza y fiel a la herencia de sus ancestros, y es la variedad de casas típicas; en términos generales, el cemento burdo y espúreo en este ambiente puro no ha medrado y encontramos todas las variantes de las técnicas constructivas de la Colonización Antioqueña, desde aquellas humildes viviendas sencillas, erigidas con  el bahareque a la vista o  disimulado con una débil capa de cal,  hasta vistosas viviendas, todas, eso sí, adornadas con novios, margaritas, rosas y una variedad de flores que estallan en míl colores, aromas y formas.   


Humilde casa de bahareque, como las de los fundadores. Su sencillez es dignificada con flores variadas que estallan en múltiples colores, formas y aromas.
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El glosario de este tipo de viviendas ya desapareció de la memoria colectiva: soleras, diagonales, tasajera, cumbrera, rey, envigados, empates en forma de rayo y colepato, etc.Todos los días se destruyen las casas raizales, para nada ha servido la declaratoria del Paisaje Cafetero como Patrimonio de la humanidad. La falta de respeto por la memoria histórica hará que pronto este tipo de morada quede reducida a escombros. ¡ lamentos de poetas, dirán los "pragmáticos"¡ 

  
Una hora más o menos, tardamos en llegar al puente de Santana, que constituye la joya de la corona de la gran variedad de obras de este tipo existentes en la importante y hermosa zona rural que recorrimos.
El Puente de Santa Ana, evoca el primero que se construyó en la región en 1.852, era "de madera fina labrada" con techo de paja, lo erigieron los santarrosanos sobre el río Otún y cobraban un impuesto a los viajeros por cruzarlo (pontazgo); el dinero recaudado se invertía en cancelarle el sueldo al maestro y construir la escuela. Después en el siglo XX, la técnica se conservó, pero el techo se recubrió con teja.
Cuando a los arrieros, los sorprendía la noche enlazando lejanías o la tempestad los amenazaba, apresuraban la marcha porque en el puente de Santana encontraban refugio; allí dormían y una vez seguían su rumbo hacia San Esteban, La Sierra o al Tolima, dejaban los encargos con el nombre del destinatario garabateado burdamente en una hoja de papel.

En 1.915 este tipo de construcción valía $200,°° y así como las casas, cada madero tenía un nombre: el rey, el príncipe y los empates eran en rayo o colepatos. En 1985, fue reparado; afrontó durante casi cien años las fuertes tormentas y las turbulentas crecientes del río Campoalegre, pero la desidia oficial y el olvido amenazó con reducirlo a escombros, borrando de una plumada un ícono de la Colonización y la cultura cafetera único en la región. Por fortuna, justo es reconocerlo,  la administración del doctor Carlos E. Toro, recuperó el invaluable patrimonio histórico.  

El puente de Santa Ana durante su reconstrucción. La obra por lo compleja,  constituyó un verdadero reto para las
 autoridades y los técnicos.encargados de recuperarlo.


El puente visto desde el camino que une a Yarumal con Potreros. Un poco más abajo aparece la hacienda Santana de don César Chica, pionero del desarrollo del sector:;allí el amante de la naturaleza tendrá a su disposición caballos para cabalgar siguiendo el pintoresco itinerario del Campoalegre. Un idílico paraje lleno de historia y belleza que todo santarrosano debe conocer.
    

El Campoalegre ofrece una variedad de puentes: de guadua u otros tipos de maderas, y metálicos; pero la joya de la corona lo constituye el de Santa Ana. Una imágen vale más que cien palabras. 

EL RETORNO.Una vez cumplida la misión de documentar las fortalezas de la fracción regresamos a Santa Rita y llegamos a la puerta de golpe que horas antes habíamos franqueado. Seguimos la dirección de Colmenas. El traycto nos brindaba aún más emociones, siguiendo por el lomo de la montaña convertida en una espléndida atalaya natural y a través de un espléndido camino desde donde se observan  los ríos Campoalegre y Campoalegrito serpenteando por entre el piedemonte y compitiendo entre sí por halagar los sentidos del caminante, con sus seductores paisajes. 

La senda que surca Colmenas es rica en flores, casas donde el bahareque se viste con múltiples ropajes y formas y brinda una visión panorámica de 360° dibujando un mosaico de montañas, rocas de llamativas texturas con un regisgtro histórico que escrutar y muchos petroglifos que nos abren una ventana al pasado cuando los Quimbayas, hijos del viento poblaban estos hermosos parajes.  


En Colmenas el bahareque se viste con múltiples ropajes.. Casa de la señora Mercedes Vargas, líder comunitaria.


La casa campesina, asentada a manera de trono, en la montaña imponente.

 
Sugestivas piedras cuyo orígen geológico, lo mismo que sus petroglifos, cuentan una apasionante historia y nos abren una ventana al pasado. 



La Cultura Quimbaya se extinguió muy pronto por crueldad de los conquistadores, las opresivas organizaciones socio-económicas de la Colonia, como la encomienda y las enfermedades que trajeron los españoles como la gripa, que aunque para ellos era benigna, para los indígenas eran mortales, pues sus organismos no habían generado defensas. Nos dejaron petroglifos como los de Colmenas que reflejan su cosmogonía y su conexión con el cosmos.

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Como todo no puede ser aire puro y espiritualidad, también hay lugar para el Sancho Panza que llevamos dentro , degustando este sabroso "bocato di cardenale" 

Historias de vida. Don Gonzaga López es un campesino de noventa y un año de edad, desde muy niño se inició a la sombra de su padre, en las labores del campo. Recuerda que su progenitor construyó con sus propias manos una humilde vivienda "que le quedó muy chulita"; luego, a manera de ofrenda a la naturaleza, sembró un higuerón, despecie que propicia el nacimiento de agua y ofrece albergue a las aves. Hoy, don Gonzaga sigue trabajando en su parcela, energizado al amanecer con el vivificante aura de la naturaleza y el espiritu de su padre encarnado en el gigantesco higuerón que se destaca majestuoso entre las especies del lugar. Su frenética actividad no tiene sosiego, ni siquiera en los días festivos, pues cuando todos descansan , él construye una casa que quedará muy chulita, como aquella que levantó su padre cien años atrás. La casa tiene la técnica tradicional de la colonización Antioqueña; no deja de ser irónico, que cuando la UNESCO declaró el Paisaje Cultural Cafetero Patrimonio de la Humanidad, en nuestros campos se arrasaron las casas ancestrales y se reemplazan por "chalets" o colosales bunquers ajenos a nuestra identidad; por eso, en la vivienda que hoy construye don Gonzaga en su querencia de Colmenas,  late el corazón de aquellos esforzados colonos encabezados por Fermín López, que fundaron a Santa Rosa de Cabal.  


La parcela de don Gonzaga López y su hijo, tutelada por el majestuoso higuerón, sembrado por su padre cién años atrás.Don Gonzaga, de sombrero y botas, es acom´pañado por el equipo de camarógrafos de CNC dirigido por William Murillo V,
  

Don Miguel Ángel Sagra López, ciudadano español, de Madrid, observa detalladamente la casa construída por don Gonzaga. Estas viviendas  recibieron una herencia española, pero fueron reinterpretadas por los fundadores con los materiales propios  de la región como se observa en la imágen: guadua, barro, cagajon, arboloco etc. Aunque esta técnica constructiva es uno de los atributos del paisaje cafetero, declarado Patrimonio de la humanidad, se siguen destruyendo en campos y ciudades.
 
Otra casa "chulita"en el sector de Colmenas. (fotografía Miguel Ángel Sagra)



Una maaravillosa historia de vida: don Luis Gonzaga López y su hijo Luis James.Como dijo el poeta: "porque tengo doble ancestro de don Quijote y Quimbaya, hice una ruana antioqueña....." 
 

Escuela antigua de Colmenas. Aun se escucha el eco de los niños campesinos de ayer: cantando. "Cual bandadas de palomas / que regresan del vergel/ya volvemos a la escuela ,/anhelantes de saber/Ellas vuelven tras el grano/que las ha de sustentar,/y nosotros, tras la idea,/que es el grano intelectual/Saludemos nuestra escuela/con cariño y gratitud/que ella guarda el faro hermoso/que la mente baña en luz/Ni un momento la olvidamos/en los meses de solaz/¡Nunca olvida la paloma/ su querido palomar¡ . Debía estar convertida en un santuario, pue su arquitectura y su historia así lo ameritan y constituye un atributo del Paisaje Cultural Cafetero, declarado Patrimonio del Mundo; pero....algún gobernate ha tomado en serio ësta declaración?  

La técnica constructiva de la región cafetera, es uno de los atributos del Paisaje Cultural Cafetero, declarado patrimonio de la humaniadad; sin embargo, nuestro arribismo y falta de conexión con las raíces culturales, ha hecho que  asociemos el bahareque con pobreza y todos los días vemos como se derriba con saña y se cambian por moles de cemento lo que el mundo reconoció como "UN EJEMPLO SOBRESALIENTE DE HÁBITAT O ESTABLECIMIENTO HUMANO TRADICIONAL O DEL USO DE LA TIERRA, REPRESENTATIVO DE UNA CULTURA, ESPECIALMENTE SI SE HA VUELTO VULNERABLE POR EFECTO DE CAMBIOS IRREVERSIBLES.  Cuando veremos un proyecto que valore y recupere esta morada ancestral , pintándolas y volviéndolas "chulitas" y así el verdadero protagonista del paisaje que es el campesino, se beneficie de la declaratoria, porque son otros los que han capitalizado la declaratora, que se ha direccionado sólo a promover y no a conservar.     
Bueno amigos, llegamos al final de la jornada; el  balance de la excursión nos deja la convicción de poseer un destino turístico promisorio, susceptible de mejorarse con obras como el puente sobre el Campoalegrito que dejará a Santa Rita a cuarenta minutos a pie desde La Francia, para acercar a propios y a extraños a los atractivos de la cultura del rio Campoalegre, como lo ha hecho la ciudad de Pereira con La Florida.

Sentimos además, que al incursionar por estos agestes parajes, quedamos exorcizados, renovados física y espiritualmente, y nos pasa como al ratoncito que se fue accidentalmente a un tonel lleno de aguardiente; el pobre animalito chapaleó durante horas, tratando de salir y cuando logró escapar, muy "chapolo", exclamó envalentonado.¡"ahora sí que me saquen el gato¡"  

  

Desde la escuela de Colmenas salía un camino que bajaba al Campoalegrito y conectaba con Guacas. Esta hermosa casa representativa de la arquitectura cafetera fue la fonda donde los arrieros se tomaban sus guaros y el verraco de Guacas desafiaba a los viajeros que iban para Manizales, pues por aquí pasaba el Camino Real que unía a Cartago con la capital de Caldas. El propietario, con sentido de pertenencia y consciente del valor histórico del inmueble, lo restauró como símbolo de un importente parque recreacional que deben visitar los santorrosanos y turistas, por que es rico en senderos ecológicos y cuenta además con caballos para recorrer el idílico sector de La Viga. 












2 comentarios:

  1. PRECIOSOS PARAJES MERECE LA PENA VER TODO ESTO, DEBERIAN HACER MAS PUBLICIDAD PARA PODER GOZAR TODOS DE ESAS MARAVILLAS

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  2. Angel: Así es, pero todo está en peligro de desaparecer por la ausencia de proyectos claros y efectivos para preservar la herencia ambiental y cultural.

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