sábado, 24 de septiembre de 2016

¿Por qué nos dicen hueveros?


 Las ciudades de Colombia , tradicionalmente han sido denominadas con elegantes expresiones que realzan y enaltecen su imagen: La Perla del Otún, La Ciudad Modelo, La Ciudad de la Eterna Primavera , etc., pero al lado de estas expresiones amables, que hacen honor a sus virtudes, existen otros calificativos para sus habitantes que constituyen verdaderos baldones o insultos surgidos de la tradicional rivalidad y el espíritu burlón de los pueblos vecinos como Niguateros, Tullidos, Sordos y claro está, hueveros.


Estas expresiones peyorativas, muy propia de nuestra mentalidad irónica y sarcástica, lucen ofensivas a primera vista ; sin embargo, al auscultar su origen, desaparece el efecto negativo, y son aceptadas por cuanto terminan reivindicando una característica especial de los habitantes. La expresión "hueveros" está muy lejos de ser grata , sin embargo, su empleo, aunque con marcado acento ofensivo, se ha dulcificado y es aceptado por nuestra gente por la fuerza de la costumbre y porque realza una cualidad : la solidaridad. 

Se organizaban recuas para vender en Pereira y otras localidades, los huevos donados por la población. Imagen tomada de Intenet.


El apelativo de "hueveros" viene desde muy atrás. Nuestra ascendencia antioqueña y campesina hacía que cada familia tuviera en su extenso solar un gran número de gallinas. Las casas , desde la asignación de predios en los albores de la fundación, tenían hasta cincuenta metros de fondo y la producción de huevos, por lo tanto, era significativa y constituía un valioso recurso alimenticio para una ciudad que en el siglo XIX , fue azotada por las guerras, las epidemias y la pobreza.

El calificativo se fue consolidando, debido a las actividades comunitarias que se realizaban para promover las obras de la localidad: si se requerían fondos para reformar el templo, adquirir un altar o reparar una escuela, la gente, debido a su pobreza, entregaba su contribución en especie, formándose una verdadera marcha del huevo espontánea. Como producto de la convocatoria para hacer la contribución , resultaban abundantes excedentes de este nutritivo alimento, era necesario organizar recuas para proceder a venderlos en los pueblos vecinos, especialmente en Pereira, en donde debido a la rivalidad existente en otra época, se resaltaba más el peyorativo apelativo :"llegaron los hueveros", decían con sarcasmo. El control de calidad se hacía empleando un aro de buen tamaño, el huevo que pasara a través de su diámetro, se destinaba al consumo interno; se "exportaban", los de "dos yemas", así se preservaba el "good will".   

Todas las gallinas son fértiles y ponen abundantes huevos y las que no, mandan sus trescientos cincuenta pesitos.

Siempre se ha dicho que en Santa Rosa todas las gallinas son fértiles, ponen abundantes huevos y las que no lo hacen entregan sus trescientos cincuenta pesitos, marcando con esto las costumbres gastronómicas de nuestro pueblo y propiciando historias como la surgida cuando un prelado de Popayán, que en ese entonces, como Santa Rosa, pertenecía al Estado Soberano del Cauca, visitó la ciudad; los habitantes, tradicionalmente católicos y muy respetuosos de los jerarcas del clero, lo abrumaron con invitaciones a comer en sus hogares desde muy temprano; sin embargo, aunque cada plato tenía un nombre diferente, el ingrediente principal era el mismo: el huevo. El religioso, por respeto a la hospitalidad , no pudo negarse a aceptar los ofrecimientos y cayó enfermo, debido a la sobredosis de colesterol recibida.Cuando regresó a su sede , familiares y amigos, le preguntaron expectantes, cómo le había parecido el pueblo y el sacerdote, después de recordar su convalecencia y de soltar un espontáneo e incontrolable eructo, exclamó:"Santa Rosa, !la Huevería!".



Este apelativo que nos identifica en todo el mundo, es símbolo de solidaridad y una de las más hermosas herencias de los fundadores, los mismos que refrendaban sus actos administrativos  con la expresión Dios y Patria.    

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